viernes, 23 de junio de 2017

Perdió tres hermanos por el aborto

2,8 millones de personas han visto en YouTube el vídeo en el que Lia Mills, con 12 años, desmontaba con soltura los principales argumentos a favor del aborto. Ocho años después, la joven activista, que ha estudiado Políticas y Ciencias de la Mujer y se prepara para comenzar Derecho, visitó por primera vez España para hablar en el I Congreso internacional Pedimos la Palabra, que la Fundación +Vida celebró el sábado.
Lia está convencida de que fue Dios quien le sugirió elegir el aborto como tema cuando en clase les dijeron que prepararan un discurso. Su familia era cristiana y provida, pero en su casa no se hablaba de esta cuestión. En parte porque, aunque ella no lo sabía, su madre había abortado a los 16 años. Se lo confesó año y medio después. «No recuerdo que fuera difícil –reconoce a Alfa y Omega–. Era mi madre y la  seguía queriendo. No cambió nada entre nosotras. De hecho, me apasionó más. Me llevó tiempo comprender lo que realmente significaba: por culpa del aborto había perdido tres hermanos»: el abortado, y otros dos que se perdieron de forma espontánea después como consecuencia de ello.
Que su misma familia se hubiera visto afectada ha reafirmado a Lia en la necesidad de hacer activismo con sensibilidad hacia la mujer que aborta. Para sus padres, al principio fue muy duro ver a su hija implicarse tanto en la causa provida. «Mi madre nunca lo había afrontado. Cuando yo empecé a hablar de ello, tuvo que mirar a la cara ese error que había cometido. Ahora da gracias por ello, porque pudo pasar por un proceso de sanación y perdón. Siempre había querido contar que el aborto no es tan maravilloso como se vende. Ahora, alguna vez viene conmigo a los actos y comparte su historia».
 https://www.alfayomega.es/101090/lia-mills-perdi-a-tres-hermanos-por-el-aborto

domingo, 18 de junio de 2017

Médico abortista funda clínica provida


El nuevo Doctor Nathanson: John Bruchalski, de practicar abortos a dirigir la mayor clínica provida en Virginia

Su historia recuerda a la de Bernard Nathanson, el rey del aborto, aunque Bruchalski se ha caído del caballo mucho más joven. Era un médico abortista de gran prestigio, pero descubrió el horror que suponía y acaba de abrir el centro provida más importante de Virginia.

El doctor John Bruchalski
El doctor John Bruchalski
Era un reconocido médico abortista en Virginia (Estados Unidos). No tenía escrúpulos a la hora de acabar con la vida de los recién nacidos. Sin embargo, la vida de John Bruchalski dio un giro de 360º grados durante un viaje a Guadalupe (México) cuando experimentó una conversión religiosa.
Desde entonces John Bruchalski se ha convertido en un gran defensor de la vida. A través de su centro médico, Tepeyac Family Centre, ayuda a todas aquellas mujeres embarazadas que tienen problemas para seguir adelante con sus bebés. Además, acaba de inaugurar la mayor clínica provida de Virginia.

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“Este centro es un espacio perfecto para ayudar a las personas a tomar decisiones correctas, pero también muestra a los pacientes que hay luz, alegría y esperanza”, señaló John Bruchalski durante la inauguración del centro, según recoge LifeNews.

“Pelear con uñas y dientes” para acabar con el aborto

Con el sufrimiento de haber acabado con la vida de miles de niños, Bruchalski jamás imaginó que unos años después pusiera en marcha una clínica provida. En eso recuerda al doctor Bernad Nathanson, el llamado rey del aborto, que llegó a practicar 75.000 abortos, y luego dió un giro radical y se convirtió en adalid de la defensa de la vida.
En su caso ha sido decisivo el factor religioso: “El énfasis de la medicina provida siempre ha tenido a Jesucristo como el médico divino. Eso es lo que llamamos en medicina restauración. En realidad es una renovación. Sólo Jesucristo puede hacer eso. Los médicos queremos ser instrumentos de la misericordia“.

El Dr. John Bruchalski junto a su equipo de médicos
El Dr. John Bruchalski junto a su equipo de médicos/ Camino Católico
Bruchalski ofrece todo los servicios que necesitan los padres durante el embarazo, aunque no puedan hacerse cargo de los gastos
Pero Bruchalski es consciente de que a las embarazadas que han sido violadas o abandonadas o carentes de recursos no se les puede ir con música celestial. O no sólo con música celestial… sino también con ayuda material.
Y, consecuente con ello, la clínica de Bruchalski ofrece todo los servicios que necesitan los padres durante el embarazo, aunque no puedan hacerse cargo de los gastos.
El aborto es una palabra prohibida y para combatirlo, entregan a los padres grabaciones de los latidos del corazón de sus bebés y un corazón de cerámica con sus huellas.
“Tenemos que ser la luz en una colina de todos aquellos que vienen después de nosotros. Y pelear con uñas y dientes a medida que avanzamos ”, subraya Bruchalski.

“Vi que había una forma mejor de practicar medicina”

No pensaba lo mismo cuando empezó a ejercer la medicina, tras doctorarse en la Facultad de la Universidad de Alabama. Entonces creía que el aborto era “el modo de promover la salud, la felicidad y la plenitud en la vida reproductiva de una mujer”.
Trató de convertirse en el mejor ginecólogo aprendiendo con rapidez todas las técnicas. Pero las dudas no tardaron en llegar.
Yo no veía felicidad o alegría en mi clínica. Allí donde tuve más abortos, más anticoncepción, allí había más relaciones rotas, más destrucción, más rupturas. Yo no sabía qué hacer, porque los profesores estaban diciendo ‘bien, simplemente necesitamos más educación, más anticoncepción, más abortos para responder esas preguntas’”.

Capilla instalada en la nueva clínica provida de Virginia/ LifeNews
Capilla instalada en la nueva clínica provida de Virginia/ LifeNews
Unos meses después, John Bruchalski, que era católico, viajó a Guadalupe, en la ciudad de México, donde experimentó una conversión. Dos años más tarde, hizo una peregrinación a Bosnia y Herzegovina junto a su madre. Allí se encontró de nuevo con Cristo.
Ahora trae al mundo más de 700 bebés al año desde la clínica de Virginia
Tras esta vivencia, Bruchalski le confesó a su profesor que ya no podía practicar abortos. “Cuando llegué a casa, toda mi vida pasó frente a mí. Comprendí que había una forma mejor de practicar medicina, que nada tenía que ver con lo que estaba diciendo Planned Parenthood”.

El doctor John Bruchalski junto a una imagen de la Virgen María
El doctor John Bruchalski junto a una imagen de la Virgen María/ Camino Católico
Desde entonces ya han pasado más de 23 años y este ginecólogo se ha dedicado a seguir esta visión de la medicina. Comenzó fundando junto a su esposa y tres enfermeras Tepeyac Family Center en el sótano de su casa, haciendo en primer lugar de consultorio y después de clínica.Con su lucha y tesón, ahora trae al mundo a más de 700 bebés al año desde la mayor clínica provida de Virginia y Tepeyac Family Center se ha convertido en un refugio seguro para mujeres embarazadas. 
 http://www.actuall.com/vida/el-nuevo-doctor-nathanson-john-bruchalski-de-practicar-abortos-a-dirigir-la-mayor-clinica-provida-en-virginia/

jueves, 8 de junio de 2017

Síndrome post aborto

Trastornos piscológicos en mujeres que han abortado



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Por: Sandra Gutierrez
Depresión, hostilidad y conducta autodestructiva son algunas de las consecuencias psíquicas que sufren las mujeres que han abortado, que en España suman ya más de 800.000. El "Síndrome Post-aborto" (SPA) ha sido estudiado en países como EEUU, Canadá, Finlandia, Francia, Suiza e Inglaterra. Un equipo de profesionales de salud mental ha iniciado la primera investigación sobre el SPA en España.
Según un estudio de la Real Academia de Obstetricia de Inglaterra, el 59 por ciento de las mujeres que abortan tiene altas probabilidades de sufrir problemas psiquiátricos graves y permanentes. Los trastornos psíquicos derivados del aborto se conocen como Síndrome post-aborto (SPA), un tipo de trastorno de estrés post-traumático (PTSD). Algunos de los síntomas más frecuentes son ansiedad, conducta agresiva, pesadillas, pensamientos o actos suicidas, bulimia, anorexia, abuso de alcohol y drogas y ruptura de relaciones de pareja.

Daños a largo plazo
El Síndrome post-aborto puede tardar años en manifestarse debido a la represión a la que recurren muchas mujeres como mecanismo de defensa. Según Juan Cardona, psiquiatra y académico de la Real Academia de Medicina de Valencia y miembro del equipo investigador español, «después del trauma que supone el aborto se deteriora la afectividad, la capacidad de querer, la voluntad, y todo lo demás viene en cascada: la ruptura con parejas sucesivas, la depresión y otras consecuencias negativas».
En cuanto a la relación de pareja, la doctora Emily Milling halló que el 70 por ciento de las 400 parejas de su estudio se rompieron en el año siguiente al aborto. Por otro lado, el doctor Phillip Ney, psiquiatra infantil de la Universidad de British Columbia, descubrió que el aborto aumenta el maltrato a los otros hijos. De hecho, en Estados Unidos el maltrato infantil ha aumentado un 1000 por cien desde que se legalizó el aborto.
También el suicidio aumenta notablemente entre las mujeres que han abortado. Los investigadores finlandeses Speckhard y Vaughan constataron que la tasa de suicidio en el año posterior al aborto era tres veces más alta que la media femenina, y siete veces más alta que la de las mujeres que habían dado a luz. El estudio más completo sobre el SPA data de 1997, y fue financiado por el Gobierno de Finlandia. Sobre una muestra de 9.129 mujeres, el estudio reveló que las que abortaron tuvieron 4 veces más probabilidades de morir al año siguiente que las que habían dado a luz.
Organismos internacionales que promueven el aborto han reconocido la existencia de secuelas psicopatológicas. La Federación Internacional de Planificación Familiar (Planned Parenthood) los ha confirmado en su Plan Trienal del período 1990-1993: «Una serie de estudios y encuestas de los opositores al aborto han mostrado que la incidencia del trauma post-aborto puede llegar a afectar al 91 por ciento de los casos. Algunos informes recientes del Instituto Alan Guttmacher que no han sido publicados indican que el alcance del problema puede haber sido correctamente calculado en dichos estudios».
Hasta ahora, el único estudio que existe en España sobre este Síndrome fue elaborado en 1993 por la Asociación Española de Neuropsiquiatría, titulado «Mujer y salud mental». En él se señalaban como rasgos de las mujeres que abortan más de una vez la inmadurez, la inestabilidad emocional, la sexualidad dependiente, los problemas de pareja y las tendencias de personalidad patológica como esquizofrenia y psicopatía. Según datos oficiales, el 25 por ciento de las mujeres que abortan ya habían abortado antes.
Primer estudio en España
Ante la ausencia de estudios especializados sobre este problema que afecta a casi un millón de mujeres en nuestro país, un equipo de psicólogos y psiquiatras ha elaborado una página web para dar a conocer los estudios internacionales sobre las secuelas del aborto. En ella se presenta un cuestionario para profesionales de salud interesados en colaborar para recoger datos de la población española con el fin de realizar un estudio sobre el SPA en España. Asimismo, desde su página web, www.nomassilencio.com, se ofrece ayuda psicológica a las mujeres que sufren el Síndrome.
Frente a la idea de que el aborto evita problemas psíquicos derivados de un embarazo no deseado, Pilar Gutiérrez, psicóloga e investigadora del SPA, aclara que «las estadísticas muestran todo lo contrario». Según la OMS, «las mujeres con algún trastorno emocional corren mayor riesgo de desajustes mentales después del aborto»..

Sandra Gutierrez
 https://www.aciprensa.com/recursos/trastornos-piscologicos-en-mujeres-que-han-abortado-22/

martes, 30 de mayo de 2017

El aborto mata el amor incondicional

El amor incondicional es una poderosa barrera que se sitúa entre cada uno de nosotros y el mal que invade nuestras mentes y relaciones. Nos hace impermeables a las tentaciones de hacer daño a quienes amamos, ya sean familiares, vecinos o extraños. Cuando desaparece el amor incondicional, se extiende el egocentrismo y el pecado corre a llenar ese vacío, y con frecuencia es un pecado de la peor especie.

Su presencia impulsa a gente corriente, como la Madre Teresa o el padre Jerzy Popieluszko, a ser auténticos santos, cuyas vidas demuestran un amor extraordinario y altruista. Su ausencia puede hacer un monstruo de cada uno de nosotros.

La perversa dimensión de la América pro-abortista
Como clara prueba, consideremos el aborto. El impacto del aborto sobre el amor incondicional va más allá del acto asesino en sí mismo. Su frívola aceptación por adultos que son padres produce consecuencias asombrosas e involuntarias en innumerables familias, arrebatando a sus hijos el sentido de su seguridad personal y de su propio valor.

Aunque resulte extraño, sospecho que existe una correlación entre esta forma de ser padres y la generación políticamente correcta, tan vulnerable, que puebla hoy las universidades. ¿Por qué estos chicos ansían espacios seguros (ambientes similares al regazo de mamá, totalmente imposibles), libres de discusión, de toda forma de desacuerdo ideológico y de cualquier cosa que pueda suponerles pensamientos tristes o sentimientos molestos?


En los últimos años proliferan en las universidades norteamericanas los "espacios seguros": lugares concretos del campus donde está prohibido manifestar cualquier opinión discrepante de la corrección política o que alguien pueda considerar "ofensiva" por cualquier razón. Este hecho ha sido considerado una muestra de la endeblez anímica de la generación llamada de los millenials, cuya edad camina aproximadamente con el siglo, y que les haría incapaces de contrastar ideas de fondo sin sentirse agredidos. Abajo, tres chistes críticos con la existencia de los safe spaces [espacios seguros].


Bienvenido al campus. Precaución: aprender puede producir traumas.


Los críticos de los espacios seguros denuncian la mezcla de infantilismo y consagración de las ideas políticamente correctas que supone su existencia.


[El cartel muestra la quiebra de la libertad de expresión en los "espacios seguros".]

Quizá es porque nunca han sentido una auténtica seguridad en casa, sobre todo desde ese día en el que mamá les explicó que apoyaba de todo corazón el derecho al aborto. ¿Qué puede ser más dañino, más perjudicial para una psique joven, que saber que mamá estuvo abierta a la posibilidad de acabar con tu existencia, arrancándote de su vientre, miembro a miembro, para luego irse sin remordimiento, como si tú nunca hubieras existido?

Y muy bien puede haber otro componente para esto. Como los padres clasifican a sus hijos en “queridos”, “no queridos” y descartados, acaban teniendo menos hijos que educar, y con ello no solo dedican mayor atención hacia los no abortados, sino que también se les asignan mayores e irreales expectativas.

Los chicos lo saben, ¿cómo no saberlo? Fueron elegidos para vivir, así que tienen mayores expectativas que colmar: de otro modo podrían, en el peor de los casos, ser descartados por papá y mamá en algún momento del camino o, en el mejor de los casos, ser considerados más merecedores de disgusto que de amor.

Quienes han sido elegidos para vivir tienden también a estar sobre-protegidos, lo cual también contribuye a que esos niños se conviertan en vulnerables.

El caso es que la inserción de la aceptación del aborto en cualquier familia crea una dinámica demasiado extraña, en la medida en la que elimina el amor incondicional (ese que está en el corazón de cualquier familia que funcione bien) y los niños son quienes sufren las consecuencias. Para un padre, admitir ante su hijo que apoya el aborto es una forma de abuso infantil: apaga en el niño cualquier idea de amor incondicional del padre por el hijo.

Personalmente, yo no sabría cómo empezar a decirle a mi hijo: “Abortamos a tu hermano mayor ya tu hermana menor, pero a ti te conservamos”. ¿Cómo no va eso a erosionar el fuerte sentimiento fundante de un amor paterno sin condiciones?

Nuestra familia se construyó mediante la adopción. Yo era indiferente hacia el aborto hasta que trajimos a casa a nuestro hijo mayor. Simplemente, el aborto era algo en lo que no había pensado mucho. Aquella noche de hace veinte años, mientras acunaba a nuestro hijo por primera vez para dormirle, me sentí muy agradecido a su madre biológica por decidir no abortarle. Al momento siguiente, me estremeció de horror comprender que millones de niños y niñas como él habían sido asesinados en el vientre de sus madres, negándoles la oportunidad ni siquiera de respirar una vez. Me dio un vuelco el estómago.

El aborto supone un rechazo total del amor incondicional. Dios crea la vida y nos invita a participar con él en esa tarea. Pero, para muchos, los niños ya no son vistos como un regalo de Dios. En su lugar, cada niño concebido ahora cae claramente en una de estas dos categorías: a) conveniente; b) inconveniente.

El mensaje a todos los niños, empezando de forma especial por los millennials, es: “Eres prescindible. Tienes suerte de estar aquí”. Nuestra cultura del descarte nos ha devaluado a todos más de lo que creemos.

 http://www.religionenlibertad.com/doug-mainwaring-homosexual-matrimonio-gay-una-las-causas-55126.htm

jueves, 25 de mayo de 2017

La verdad sobre el aborto

Luego de someterse a tres abortos en diferentes recintos, Patricia Sandoval entró a trabajar a la organización abortista Planned Parenthood en EEUU, que en Chile tiene dos filiales: APROFA y Miles, las cuales hacen lobby en el Congreso chileno. Su labor principal como asistente médica bilingüe era ayudar a las mujeres y a los doctores durante los abortos, debido a que la mayoría de las “clientes” eran hispanas y afro americanas. Aunque su paso por la organización no fue muy largo —duró tres semanas—, asegura que fue un proceso traumático que la llevó a ser activista contra todo tipo de aborto. Aquí en El Demócrata denuncia cómo operan estas clínicas abortistas y el tipo de “acompañamiento” (o nulo acompañamiento) que realizan.
Patricia Sandoval tuvo su primer aborto a los 19 años. Asustada, cuenta que cuando tuvo dudas la doctora le dijo: “Patricia, yo he tenido dos abortos y practiqué dos abortos a mi hija. Ella está bien, yo estoy bien, y tú vas a estar bien. No estás haciendo nada malo. Sólo nos tomará 5 minutos”.
23 de Julio del 2015/ PENCO Iris Aguilera (33) a sus cinco meses de embarazo, se debió cambiar de domicilio, producto del problema con la instalación de un ducto de la empresa Essbio, que estaría generando malos olores en el sector de Penco, denunciaron el municipio y vecinos de la comuna, instancia en la que pidieron que la empresa sea obligada a modificar trazado del alcantarillado. El problema dice relación con la conexión que hizo Essbío para sacar el alcantarillado de cinco poblaciones, uniéndose a un ducto menor utilizado hasta abril pasado sólo por las 150 familias de la Villa Margarita, quienes actualmente sufren problemas de salud, afectando a niños, adultos mayores y personas embarazadas. FOTO: MARIBEL FORNEROD/AGENCIAUNO
A pesar de haber vivido en carne propia qué significa realizarse un aborto, asegura no haber tenido noción de lo que habían hecho. Luego de un tiempo, consiguió trabajo en Planned Parenthood, la transnacional abortista que tiene filial en Chile: APROFA. Lo primero que le llamó la atención fueron los protocolos —no médicos— que debía acatar.

Prohibido hablar de “papá” o “mamá”

“No podíamos tener fotos de familiares, sobrinos, hijos porque una mujer podía entrar a la clínica y verlas, y por ende no abortar. La meta de ellos es el dinero, y ven el aborto como un negocio”, cuenta Sandoval.
En esa línea, Patricia explica que al entrar a la organización recibió instrucciones de su supervisora. Órdenes precisas para llevar el aborto hasta el final:
“Tienes que hacer todo lo posible para convencer a estas chicas que aborten. Si tienen miedo y quieren dar marcha atrás, diles que tú también tuviste un aborto. Pero nunca digas las palabras “bebé”, “él”, “ella”, “mamá” ni “papá”. Debes referirte a su bebé como una bolsa de células, que no es nada”, relata Sandoval.
A las madres que abortarán le dan una cálida bienvenida, en línea con los protocolos de Planned Parenthood. Las asistentes médicas tranquilizan a las pacientes y les aseguran que es “un procedimiento fácil”, nada grande y que no corren ningún riesgo. Las madres aceptan y pasan a la consulta del doctor de turno. “Los médicos se rotan de clínica en clínica, de este modo si una mujer vuelve a la consulta y quiere reclamarle al doctor o tiene alguna complicación, el médico ya no está ahí”, relata Sandoval.

Abortos quirúrgicos o con pastillas

Las clínicas abortivas de Planned Parenthood realizan dos tipos de procedimientos: abortos quirúrgicos o con pastillas. Sandoval se realizó tres abortos quirúrgicos. “Dura 5 minutos. Lo hace un doctor que nunca has visto y te inyecta anestesia siete veces en el vientre para entumirlo y así no sientas nada. Esa anestesia es sólo para la mujer y no para el bebé”, afirma.
“Posteriormente te introducen la punta de la aspiradora llamada cánula —con la cual van desgarrando por miembros al bebé— y luego te hacen un raspado sacando los restos o lo que haya quedado en el vientre”. Para finalizar, Patricia cuenta que introducen en una “bolsa de células” —como les llaman en las clínicas abortistas— los restos humanos que se extraen y se botan. Este fue el problema en EEUU: Planned Parenthood vendía las partes humanas desmembradas.
El otro método que conoció Sandoval es el aborto con pastillas RU486. “La mujer toma la pastilla y prácticamente está abortando por 48 horas. Lo que ocurre es que aborta en su hogar, cuando está en la ducha o en el baño. Es más impactante, porque en la clínica si abortas por cirugía no ves las partes del bebé, pero en la casa la mujer puede ver al niño al tirar, por ejemplo, la cadena del baño. Esa imagen quedará en su cabeza y todos los días que entre al baño va a recordar ese bebé, sus partes y en definitiva el aborto que realizó”, asegura.

Foto de newbeginningsbrenham.org

Bebés gritando mientras los descuartizan

A dos días de su llegada a Planned Parenthood, Sandoval ayudó en un aborto. La clave para evitar que las mujeres desistieran estaba en la primera regla: “Patricia, nunca digas lo que sucede en la parte de atrás del consultorio”. Y de ahí las instrucciones no paraban. “No mires a los ojos a la mujer durante el aborto y mientras menor conexión o contacto uno tenga, mejor. No dejes que la mujer mire el visor durante la ecografía porque tal vez se desanima y no se realice el aborto”, recuerda que le explicaban en la clínica abortista.
Patricia cuenta que la principal razón de evitar que las mujeres vean la ecografía mientras ocurre el aborto es porque “hay evidencia de bebés que durante el aborto, mientras lo están descuartizando, gritan y se ven en el visor de la eco”.
05 de Enero de 2015/SANTIAGO Producción fotográfica sobre el aborto realizada con un feto de plástico simulando 12 semanas de gestación según la agrupación InforAborto. FOTO:VICTOR PEREZ/AGENCIAUNO
Esta joven relata que “la mayoría de las veces la mujer está angustiada, llorando. Lo que está esperando es que alguien la mire a los ojos y le diga: ¿Por qué lloras? ¿Por qué tienes lágrimas? ¿En realidad quieres abortar? ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás triste?”, preguntas que, según explica, el centro abortista no tiene permitido hacer.
Lo que sí se les permitía decir a los trabajadores de la clínica era que “el aborto era la única opción que tenía la mujer” y que nada de lo ocurriera ahí podría ser revelado. Es así como luego de tomar “la bolsa con lo extraído” —o “el fruto de la concepción” como se refieren en sus protocolos— se cuentan las partes del cuerpo para ver que estén todas. Con el chequeo listo, se pide la aprobación del médico para dar por finalizado “el procedimiento”.

“Supe que había asesinado a mis tres hijos”

“La primera vez que asistí un aborto, mi instructora hizo mi trabajo”, explica. “Tomó una pinza y empezó: ‘Aquí está un brazo’, luego encontró el otro, después las piernas. ¡Fue horrible! No podía creer lo que estaba viendo. Reconocí claramente la manito y los dedos del bebé. Traté de disimular, pero al ver la cabecita del bebé ¡no pude más! Vi su nariz, pestañas y cejas. Entonces supe que había asesinado a mis tres hijos. ‘¡Dios mío! ¿Qué he hecho?’, me preguntaba. Seguí trabajando algunos días, pero mi depresión empeoraba y no aguantaba más. Cada día, a la hora de almuerzo, me iba a mi auto a llorar desconsoladamente”.
Según advierte Sandoval, las clínicas de Planned Parenthood realizan más de 50 abortos semanales. A pesar del dolor que sentía Patricia al vaciar las bolsas con los restos humanos y de ver realmente el otro lado del aborto, continuó y su experiencia “se hizo peor”.
El caso que gatilló su renuncia a la clínica abortista fue un embarazo de gemelos con 6 meses de gestación. “Cuando llegó una joven con seis meses de embarazo con gemelos, ahí realmente me espanté. Ya no podía ver más bebés despedazados y menos podía ver morir niños de seis meses de gestación”, recuerda.

Lo que no se dice: Riesgo vital y trauma

A lo largo de los procedimientos y luego de quedar impactada por la frialdad de los doctores, Sandoval explica que “hay cosas que no te dicen durante la consulta. Nunca me dijeron todo lo que iba a sufrir después del aborto. Sólo me explicaron que podría sufrir de cólicos y un poco de sangrado, pero que me tomara una pastilla y estaría solucionado”.
Frente a los hechos, Sandoval se pregunta, ¿dónde queda el efecto emocional? Para ella, ahí está el problema: “No te dicen el trauma emocional, mental, psicológico y físico; ni te advierten que te puedes morir durante el aborto”.
En este tipo de intervenciones “siempre hay riesgo, en el momento que tú decides abortar, estás decidiendo que puedes morir, porque es una cirugía con muchas complicaciones. Esta es la única operación que se hace a ciegas, por lo que siempre hay un riesgo cuando se practica un aborto“, agrega.
23 Marzo de 2015/SANTIAGO Detalle de un mu–eco en representaci—n de un feto, en el marco de una manifestaci—n frente al palacio de la Moneda, en contra de los proyectos de aborto presentados por el gobierno. FOTO: PABLO ROJAS MADARIAGA/AGENCIAUNO

Restos humanos en cosméticos 

Cuando trabajó en el centro de California, Patricia se percató que las mujeres que visitaban las clínicas eran de diferentes edades, principalmente por la leyes que priman en Estados Unidos. Al cumplir 13 años se puede abortar sin el consentimiento del papá y la mamá, es decir, una adolescente puede ir a abortar y sus padres no se enteran.
“En Estados Unidos es más fácil hacerse un aborto que un tatuaje, perforarse un oído o sacarse una muela”, afirma.
Finalmente, Sandoval sentencia que el fin del aborto es “vender los órganos de los bebés abortados para fines cosméticos, cremas y una serie de productos. El dinero y el negocio del aborto continúa más allá de las clínicas”.
 http://www.eldemocrata.cl/noticias/mujer-que-trabajo-abortando-devela-lo-que-las-clinicas-abortistas-no-te-cuentan-mienten-por-dinero/

viernes, 19 de mayo de 2017

No hace falta ser cristiano para ser provida

Es importante que recordemos que el movimiento provida no es exclusivo de la Iglesia católica, sino que es una causa universal que encuentra sus raíces en el derecho inalienable de todos a la vida. Poco importa si uno es católico, cristiano, judío, musulmán, hindú, ateo o agnóstico. Los hombres y mujeres de todas las religiones, de todos los espectros políticos y de todos los orígenes étnicos están invitados a defender los derechos de todos sus hermanos y hermanas desde su concepción hasta su muerte natural.
Por ese motivo el movimiento provida, con expresiones como la Marcha por la Vida, que se volvió a celebrar con gran éxito el mes pasado en EE.UU., recibe apoyos de ateos, humanistas y otros grupos seculares provida que marchan codo con codo con las iglesias y las escuelas católicas. Estamos todos juntos en la misma lucha.
Con el fin de ilustrar esta realidad, aquí reunimos siete citas de celebridades de las que uno no esperaría necesariamente una expresión tan vehemente de su defensa de la vida.
“Para mí, la preocupación más importante es el derecho a la vida”.
Ben Stein, abogado, escritor de discursos políticos y actor
“Como humanista, creo que el concepto de ‘niño no nato’ [1] es verdadero y pienso que lo apoyan los recientes descubrimientos en embriología sobre la viabilidad temprana de embriones humanos de buena salud (…). Siento que es mi responsabilidad considerar al habitante del útero como un candidato a miembro de la sociedad del futuro, lo cual lleva a afirmar que la mujer no puede ser la única responsable de decidir sobre él, ya que es una cuestión social, ética y moral. Y digo todo esto sin tener ninguna creencia sobrenatural”.
Christopher Hitchens, antiteísta, escritor, periodista y amigo del célebre ateo Richard Dawkins
“Me resulta imposible suscribir una filosofía que cree que la destrucción de la vida humana es una solución legítima a un problema que es sobre todo social, económico y psicológico. En realidad, la mayoría de las mujeres ‘escogen’ el aborto porque piensan que no tienen más opción”.
Patricia Heaton, actriz ganadora del premio Emmy
“Estoy muy en contra de los representantes de mi circunscripción en la cuestión del aborto. No tengo derecho a tener otro punto de vista”.
Jack Nicholson, actor ganador del premio Óscar
“Me consideran liberal, excepto por esa incomprensible herejía de estos últimos años en relación a cuestiones provida”.
Nat Hentoff, crítico de jazz, ateo y escritor
“Hubo un tiempo en que era pro-elección. Pero leer los libros de biología y medicina de mi marido me han hecho cambiar de opinión. Lo que aprendí es simplemente lo que está escrito, no es ni siquiera nada de moralidad, es pura biología. En el momento de la concepción comienza una vida. Y esta vida tiene su propia combinación de ADN que contiene el proyecto de un ser genético completo. El sexo está determinado. La gente pregunta si eso es una vida humana. Sabemos que hay una vida porque crece y se desarrolla”.
Kathy Ireland, escritora, empresaria, actriz, antigua modelo de trajes de baño para Sports Illustrated
“Como científico, sé, y no digo creo, que la vida humana comienza a partir de la concepción. Aunque no soy formalmente religioso, creo de todo corazón que existe una divinidad de la existencia que nos ordena poner fin definitivamente a este crimen vergonzoso e infinitamente triste contra la humanidad”.
Bernard Nathanson, cofundador de la National Abortion Rights Action League [2] (NARAL), antiguo abortista que practicó 75.000 abortos.
[1] Concepto que concede al niño no nato una identidad humana, que lo considera como un humano con derechos.
[2] National Abortion Rights Action League podría traducirse como Liga de Acción Nacional por los Derechos de Aborto. Esta organización estadounidense pro-elección organiza acciones políticas y financieras para oponerse a las propuestas de ley que restringen el derecho al aborto, con el fin de mejorar el acceso al aborto legal. (Wikipedia)
 http://es.aleteia.org/2017/02/24/7-citas-provida-de-celebridades-que-no-te-esperabas/

martes, 2 de mayo de 2017

Feministas contra el aborto


Inicio / Vida y familia
«Degradación», «maldad», «horror», «vergüenza»... «culpa»

Las pioneras feministas odiaban el aborto y dirigían palabras muy duras a las mujeres que abortaban

Las pioneras feministas odiaban el aborto y dirigían palabras muy duras a las mujeres que abortaban
Victoria Woodhull: una feminista partidaria del amor libre que no regateaba palabras duras hacia las mujeres que abortan.

8 marzo 2015

El 8 de marzo está establecido por organismos y países de todo el mundo como Día Internacional de la Mujer, aprovechado como pantalla de las reivindicaciones feministas.

Con ese motivo, Sarah Terzo, que milita en el movimiento provida desde el ámbito del ateísmo y el secularismo (dirige la página web ClinicQuotes y es además miembro de la Prolife Alliance of Gays and Lesbians [Alianza Provida de Gays y Lesbianas]), ha recordado en un artículo en Live Action la postura ante el aborto de siete pioneras de los derechos de la mujer en Estados Unidos. No solamente todas ellas lo rechazaban, sino que dedicaban palabras muy duras a las madres que querían destruir o destruían la vida de sus hijos antes de nacer.

"The Revolution", referencia feminista y antiabortista
Elizabeth Cady Stanton (1815-1902) militó toda su vida en el abolicionismo y en el sufragismo. En 1848 participó decisivamente en la llamada Convención de Seneca Falls, que se considera como la primera muestra de feminismo organizado en Estados Unidos. Madre de siete hijos, dirigió la publicación The Revolution, donde dejó por escrito en más de una ocasión su opinión sobre el aborto.


Elizabeth Cady Stanton: "Asesinato", "maldad"...

Por ejemplo, en el número del 12 de marzo de 1868, en un artículo titulado "Child murder [Asesinato de niños]" cita la investigación de un médico (el doctor Oaks), que habría descubierto, sólo en el condado de Androscoggin (Maine), "cuatrocientos asesinatos anuales producidos por aborto". Y añade: "Tiene que haber un remedio para esta maldad que clama al cielo".

Sarah F. Norton es conocida sobre todo por su batalla para que la Cornell University admitiese mujeres como alumnas, lo que finalmente logró en 1870. También en The Revolution, escribió un artículo contra el "feticidio", donde se expresaba con una sorprendente frescura, casi como podría hacerlo hoy: "Matar niños es un asunto fácil y cotidiano. Los asesinos de niños practican su profesión sin estorbo ni impedimento, abren carnicerías infantiles sin que nadie haga preguntas y se establecen con una impunidad que no se permite a los mataderos de ganado. Numerosas personas se muestran dispuestas a cometer esta forma de asesinato, y anuncian su negocio con descaro en los periódicos. A nadie parece sorprenderle. Se distribuyen folletos anunciando pastillas y pociones para conseguir ese objetivo, y de esa forma los nombres de semejantes asesinos de bebés y los métodos que practican se nos han hecho familiares... ¿Es que no hay remedio para todos estos asesinatos prenatales de niños? Tal vez llegue un día en el que una madre soltera no sea despreciada por su maternidad, y en el que no se negará al no nacido el derecho a nacer".

Palabras muy duras
Victoria Woodhull (1838-1927) fue, en 1872, la primera mujer que se proclamó candidata a la presidencia de Estados Unidos como forma de reclamar el voto femenino y una de las primeras mujeres brokers que operaron en Wall Street.


Victoria Woodhull: "No  hay excusas", "la enormidad del crimen"...

Era partidaria del amor libre y del divorcio, pero en cuanto al respeto a la vida humana no nacida, este párrafo deja claro que no admitía componendas ni paños calientes: "Las esposas permiten deliberadamente quedarse embarazadas de niños, y para evitar ser madres, con la misma deliberación los matan cuando aún están en su seno. ¿Puede haber una condición más inmoral que ésta? Somos conscientes de que muchas mujeres intentan excusarse a sí mismas de abortar, alegando que no es un asesinato. Pero el hecho de que recurran a un argumento tan débil sólo muestra con mayor evidencia que son plenamente conscientes de la enormidad del crimen".

Maddie H. Brinckerhoff fue una profesora en el Medio Oeste de Estados Unidos, sufragista y también colaboradora de The Revolution. Sarah Terzo explica que se ha alegado su defensa de la "maternidad voluntaria" para convertirla en defensora del aborto, pero nada más lejos de la realidad. Por ese término entendía que la mujer tuviese derecho a negarse a mantener relaciones sexuales con su marido, pero, una vez concebida una nueva vida, no había dudas: "Cuando un hombre roba para comer, concluimos lógicamente que algo no marcha bien en la sociedad. Del mismo modo, cuando una mujer destruye la vida de su hijo no nacido es una prueba de que algo se ha hecho muy mal en su educación o en sus circunstancias. La cuestión es: ¿cómo evitar la destrucción de la vida y de la salud?".

Las primeras mujeres médico, tajantes
Elizabeth Blackwell (1821-1910), sufragista y abolicionista, fue la primera mujer en Estados Unidos en obtener el título de médico. En un artículo en el que describía física y fisiológicamente al embrión en términos de gran belleza, afirmaba que había que contemplarlo "con reverente admiración".


Elizabeth Blackwell: "Brutal perversión", "horror", "degradación"...

En su diario se lee, en referencia a una doctora que practicaba abortos en Nueva York, lo siguiente: "La brutal perversión y destrucción de la maternidad por la abortista me llenó de indignación y despertó en mí un antagonismo activo. Que el honroso título de ´mujer médico´ se aplique exclusivamente a mujeres que se dedican a este sorprendente comercio me parece un horror. Es una degradación total de lo que podría y debería ser la noble posición de la mujer".

Charlotte Lozier
(1844-1870), "modelo e inspiración para la medicina, la ciencia y la investigación al servicio de la vida" (según el instituto que lleva su nombre), fue también una de las primeras mujeres médico de Estados Unidos.


Charlotte Lozier: "Vergonzoso", "repugnante", "antinatural"...

En 1869 un hombre acudió a su consulta en Nueva York un hombre que había venido desde Carolina del Sur, a quien acompañaba una chica de unos 18 años. El sujeto pretendía que la doctora Lozier le practicase un aborto. "La doctora", cuenta la crónica", "le espetó que había acudido al lugar adecuado para algo tan vergonzoso, repugnante, antinatural e ilegal. Ofreció su ayuda a la joven en lo que estuviese en su mano para el momento del parto, y la previno y aconsejó contra el terrible acto que ella y su acompañante (a quien denominaba ´primo´) pretendían".

Aparecen la "culpa" y el síndrome post-aborto
Susan B. Anthony (1820-1906) fue una de las principales colaboradoras de Elizabeth Cady Stanton en el movimiento sufragista, y una de las más célebres organizadoras pioneras del feminismo, no sólo en Estados Unidos, sino también en Europa. En homenaje a su nombre existe la Susan B. Anthony List, un grupo de influencia que busca la elección de mujeres provida para cargos públicos, con objeto un día de revertir la legalización del aborto en el país.



Susan B. Anthony: "Culpable", "peso", "crimen"...

En un artículo que firmó con sus iniciales, pero que la mayor parte de los investigadores -explica Sarah Terzo- consideran suyo (se publicó en The Revolution, el periódico de su amiga y colaboradora), decía esto sobre la culpabilidad de la mujer en el aborto: "¿Culpable? Sí. No importa cuál sea el motivo, si el apego a una vida cómoda o el deseo de evitar sufrimientos al inocente no nacido, la mujer que comete el crimen es terriblemente culpable. Pesará sobre su conciencia toda la vida, amargará su alma hasta la muerte. Pero es triplemente culpable quien, por satisfacción egoísta, desoyendo las peticiones de ella, indiferente al destino que le aguarda a ella, la conduce a una desesperación que la empuja a ese crimen".

Y en un discurso de 1875 citaba el aborto junto a otros males ("rupturas del compromiso, divorcios, adulterios, bigamias, seducciones, violaciones, asesinatos de esposas, asesinatos de amantes, abortos, infanticidios") como prueba de "la incapacidad de los hombres para acabar con estos males sociales monstruosos".

El aborto, agresión del hombre

El resumen de los testimonios aportados es claro: las pioneras del feminismo consideraban monstruoso que una madre matara a su hijo fuesen cuales fuesen las circunstancias de su concepción. Veían el aborto como (la mayor parte de las veces) una agresión del hombre a la mujer, causándole un doble daño -como mujer y como madre- para librarse él de un problema. Y condenaban a una sociedad que, abocando a una estigmatización sin límites a la madre soltera, la empujaba al aborto.

Porque, como se ha visto, no ahorraban calificativos: ni hacia el crimen, ni hacia sus responsables.

[Lea también: Las 10 frases más reveladoras que se les escaparon a médicos abortistas]
 http://www.religionenlibertad.com/las-pioneras-feministas-odiaban-el-aborto-y-dirigian-palabras-muy-duras-40982.htmduras

miércoles, 26 de abril de 2017

Venta de órganos de bebés abortados

Un informe emitido por la Comisión de Investigación del Congreso de Estados Unidos ha demostrado que Planned Parenthood se lucra con la venta de los órganos procedentes de los cadáveres de los bebés abortados.
Planned Parenthood, la mayor multinacional abortista en Estados Unidos, obtiene beneficios con la venta ilegal de órganos humanos. Así lo señala un informe del Congreso, que investiga a la mencionada empresa por tráfico de órganos.

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Durante los últimos meses se han ido revelando una decena de vídeos, grabados con cámara oculta por la asociación Centro para el Progreso Médico, que demostraban las barbaridades que hace Planned Parenthood.
En estas imágenes se puede ver a directivos de la industria abortista admitiendo que, en las clínicas abortistas, después de descuartizar y desmembrar a los bebés, se venden sus órganos a universidades y empresas de investigación científica.

El Congreso confirma los beneficios de Planned Parenthood

El informe, emitido por el Congreso estadounidense, confirma que en las clínicas de Planned Parenthood se viola la ley federal que prohíbe la venta de órganos humanos. Los investigadores del gigante del aborto ha conseguido información interna de la empresa, y, sumando el resto de las pruebas, ha concluido que, en las clínicas abortistas, se obtienen beneficios con partes humanas de bebés abortados.
Marjorie Dannenfelser, líder provida, afirma que “la industria del aborto vende corazones, hígados, cerebros, manos y otros órganos a una empresa intermediaria dentro de sus instalaciones”
El informe oficial revela que una de cada cinco clínicas dedicadas al aborto en territorio americano vende las partes de los bebés desmembrados. La líder provida Marjorie Dannenfelser, afirma que “la industria del aborto vende corazones, hígados, cerebros, manos y otros órganos a una empresa intermediaria dentro de sus instalaciones”.
La versión de la presidenta de Planned Parenthood, Cecile Richards, de que los órganos son “donados” a las universidades y empresas de investigación científica ha sido desmentida por el comité del Congreso, donde se ha demostrado que esta práctica se traduce en beneficios económicos para la Multinacional.

La contabilidad de Planned Parenthood

El Comité analizó la contabilidad de las clínicas de Planned Parenthood y determinó que los ingresos se justificaban como una compensación económica por la extracción de los órganos de los fetos abortados. Se supone que estos fetos iban a ser “donados” posteriormente a las universidades y empresas de investigación.

Extracto del documento donde se pueden ver los beneficios que pueden generar partes de bebés.
Extracto del documento donde se pueden ver los beneficios que pueden generar partes de bebés. / Congreso de los EE UU
Sin embargo, el comité del Congreso ha señalado que esto no supone un gasto adicional para las clínicas y que, por tanto, estos ingresos son “puro beneficio” para Planned Parenthood, violando así la ley de tráfico de órganos.El documento justifica así esta decisión señalando que “sacar provecho de la aquisición o transferencia de cualquier tejido fetal viola el Título 42 USC 289 G-2 que prohíbe la transferencia de tejido fetal“.
 http://www.actuall.com/vida/el-congreso-de-los-ee-uu-confirma-que-planned-parenthood-se-lucra-con-el-trafico-de-organos/

jueves, 20 de abril de 2017

Sobrevivió con veinticuatro semanas de gestación

Nació muerto, medía 15 centímetros, pero los doctores lo revivieron y hoy es así…

La madre se llama Skye Rance, tenía 17 años cuando quedó embarazada. El problema comenzó casi desde el principio de su gestación, el médico le advirtió que tenía amenaza de aborto.  El novio al enterarse de que sería padre, le propinó una golpiza terrible a la chica, los doctores le dijeron que el riesgo de aborto había aumentado demasiado, así que lo mejor sería provocarle el parto, pero ella se negó, pues no perdía la esperanza de convertirse en madre.  Pero a las 24 semanas, Skye sintió un dolor insoportable en el estómago, su fuente se rompió y pensó que perdería a su bebé. Su madre la llevó a emergencias y al ver el estado de salud de la chica las enfermeras la trataron inmediatamente, pero apenas llegó al ascensor no pudo aguantar más, las enfermeras quedaron sorprendidas ¡Estaba dando a luz en el ascensor del hospital!
Las enfermeras asistieron a la joven, pero el bebé no presentaba señales de vida, no se movía y no parecía que respirara tampoco, pues su bebé apenas medía 15 centímetros, no se había formado bien. Aun así, los doctores hicieron todo lo posible por revivir a la pequeña y tras varios intentos, escucharon un débil llanto. Inmediatamente las enfermeras llevaron a la pequeñita a la incubadora para darle el tratamiento necesario. El problema era que la niña tenía una rara condición en el corazón que no se había terminado de formar, tenía un agujero que no permitía que la sangre circulara correctamente, y sus ojos eran muy sensibles, podía quedarse ciega; los doctores tuvieron que someterla a cirugía para corregir esto, de lo contrario la pequeña moriría.

La pequeña a quien llamaron Tansy, recibió en total 30 transfusiones de sangre y una operación en las córneas. Pero valió la pena, porque después de 13 horas de estar en el quirófano, la pequeña se encontraba estable, y al cabo de unas semanas, pudo ir a casa con su madre. Ahora Skye no deja de tomarse selfies con su pequeña Tansy y no puede estar más feliz, pues cuando ve los ojos azules de su bebé, se da cuenta que la vida le ha regalado algo precioso que debe cuidar. MiHijomiTesoro
 https://rescatadores.live/2017/04/17/nacio-muerto-media-15-centimetros-pero-los-doctores-lo-revivieron-y-hoy-es-asi/

lunes, 10 de abril de 2017

Perdió el Nobel por defender la vida

MADRID, 12 Feb. 16 / 04:16 am (ACI).- Birthe Lejeune es la viuda de uno de los genetistas más importantes de la historia: Jerome Lejeune, descubridor en 1958 de la trisomía 21, la causa del Síndrome de Down. En Barcelona (España) para la presentación de la Fundación Jerome Lejeune narró a ACI Prensa la importante labor de defensa de la vida que llevó a cabo su esposo y cómo esa labor generó que el mundo le diera la espalda por alzar su voz contra el aborto.
Su postura a favor de la vida desde la concepción hizo que su candidatura al premio Nobel de Medicina en 1970 no saliera adelante, a pesar de la enorme importancia de su descubrimiento.
Birthe Lejeune explica que el descubrimiento de su esposo lo hizo muy feliz, ya que había investigado durante muchos años para lograrlo, pero sufrió una enorme decepción cuando vio que los gobiernos utilizaban la detección del Síndrome de Down para abortar a estos niños, y no para contribuir en el tratamiento de esta discapacidad.
“En la primera ley del aborto en Francia, el único caso que en el que se aceptaba el aborto era si existía la trisomía 21. Finalmente esta ley no salió adelante, pero sí salieron otras en las que se utilizó el Síndrome de Down para legitimar la muerte de estos niños”, precisa.
Por eso su esposo dedicó el resto de su vida a la investigación de este síndrome y de otras enfermedades mentales. En definitiva, trabajó muy duro para intentar devolverles la dignidad a estos pequeños.
“Mi esposo siempre intentó ayudar a las madres embarazadas de niños con síndrome de Down. Simplemente le diría: Es tu hijo”, explica a ACI Prensa.
De hecho, recuerda como un padre reconoció ante el científico que durante años se había avergonzado de su hija que tenía trisomía 21, pero algo cambió su visión.
“Este señor le dijo a Jerome que por mucho tiempo no había aceptado la enfermedad de su hija, no la quería. Pero tras la muerte de su esposa, él había sido consciente del grandísimo amor que esta niña regalaba a todos, también a él todos los días. ‘Ahora ella es toda mi vida, no sé qué haría sin mi hija’, decía el padre”.
Según precisa la señora Lejeune, “la grandísima mayoría de los padres de niños con síndrome de Down aman enormemente a sus hijos”.
“Tras oponerse a la ley del aborto, de repente hubo un apagón: dejó de recibir donaciones y ayudas económicas para su investigación. No podía escribir en los medios de comunicación y no lo invitaban a las televisiones ni tampoco a congresos internacionales en los que durante años había sido el ponente principal”, prosigue.
Ante esta difícil situación, el experto genetista no tomó este rechazo como algo personal aunque muchos de los que le dieron la espalda por su defensa de la vida eran amigos cercanos.
“En más de una ocasión en congresos sobre genética advirtieron que si invitaban a Lejeune los boicotearían”, precisa.
Birthe Lejeune relata a ACI Prensa que “Jerome solía decir que era una reacción humana y me animaba a hacer como que no sabíamos que habían sido algunos amigos quienes le habían vuelto la espalda. Él decía: ‘No creo que vayan contra mi, sino que no tienen el valor de defenderme’”.
A pesar del grandísimo sufrimiento que le provocó el rechazo de la comunidad científica, el profesor Lejeune siempre afirmó: “no estoy en contra de nadie, de ninguna persona, pero sí en contra de algunas de las ideas de esas personas”.
Cuando estuvo solo, desde el Vaticano llegó un gran reconocimiento a su trabajo. El Papa San Juan Pablo II lo nombró miembro de la Pontificia Academia para la Vida Vaticano y posteriormente se forjó una gran amistad con el Papa polaco.Durante la Jornada Mundial de la Juventud en París en 1997, Karol Wojtyla quiso visitar la tumba de su amigo el profesor Lejeune.
“A pesar de que le aconsejaron que no lo hiciera, San Juan Pablo II quiso ir hasta el cementerio y rezar en la tumba de mi esposo. Ellos eran buenos amigos. Nos invitó a la familia más cercana a que estuviéramos allí”, recuerda la esposa agradecida y orgullosa.
Jerome Lejeune falleció en 1994 y en junio de 2007 se inició su causa de beatificación.
El proceso diocesano se cerró en abril de 2012 en la Catedral de Notre Dame de París y ahora se espera un milagro obrado por su intercesión.
Actualmente su legado en la investigación continúa en Francia, Estados Unidos y España a través de la Fundación Jerome Lejeune.
 https://www.aciprensa.com/noticias/jerome-lejeune-cientifico-que-perdio-el-nobel-por-defender-la-vida-y-rechazar-el-aborto-67021/?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter

viernes, 31 de marzo de 2017

Encarcelada por luchar contra el aborto

Wagner se ha convertido en la voz de aquellos que no la tienen y en la defensora de aquellos que no pueden defenderse, porque, como explicó en una ocasión, “los niños que ese día van a ser asesinados no tienen a nadie que vaya a luchar por ellos”.
Mary Wagner es una mujer canadiense que ha sido encarcelada en varias ocasiones por defender la vida de los bebés a los que sus madres iban a abortar. Se trata de la heroína que lucha a favor de la vida y los derechos de estos niños sin importarle las consecuencias.
Wagner se ha convertido en la voz de aquellos que no la tienen y en la defensora de aquellos que no pueden defenderse, porque, como explicó en una ocasión, “los niños que ese día van a ser asesinados no tienen a nadie que vaya a luchar por ellos”.
“La gente a menudo me pregunta si no podía simplemente quedarme fuera de la zona en la se me ha prohibido entrar, y de esa manera, evitar el arresto. Pero cuando me plantea esta cuestión se olvidan algo: los niños que ese día van a ser asesinados no tienen a nadie que vaya a luchar por ellos. ¿Vamos a dejar de acudir a la clínicas y abandonarlos a ellos y a sus madres por obedecer una restricción inmoral impuesta por las autoridades?”, explicó Wagner en una carta.
La valentía de Mary no conoce límites. Ha sido condenada un total de diez veces y desde el año 2000, cuando decidió dedicarse a tiempo completo a luchar por los bebés, ha pasado cuatro años en prisión sumando diferentes condenas por intentar salvar vidas. Pisó la cárcel por primera vez con tan sólo 23 años y ella misma asegura que ya ha perdido la cuenta de las veces que ha sido arrestada.

 La Virgen de Guadalupe, patrona de los no nacidos

El pasado 12 de diciembre de 2015, el día de la Virgen de Guadalupe, Mary acudió al centro abortista situado en el complejo comercial Boor West Village (Toronto) para repartir rosas a las madres y convencerlas para que no acabasen con la vida de sus hijos.
“Fuiste hecha para amar y ser amada. Tu bondad es más grande que las dificultades. Las circunstancias en la vida cambian. Una nueva vida, aunque sea diminuta, promete un gozo irrepetible. ¡Hay esperanza!”, suele decir a las madres de los centros. Wagner acabó en prisión y tuvo que pagar una multa de 5.000 dólares.
El 25 de abril de 2016 fue puesta en libertad y recibida con aplausos por los medios y grupos provida canadienses.

Sin embargo, Wagner volvió al centro el 12 de diciembre de 2016, dispuesta de nuevo a salvar la vida de estos bebés. Esta vez ha sido condenada a un año y medio de cárcel y todo apunta a que cuando salga de prisión, continuará con su lucha a favor de la vida.
“Si pensamos simplemente en que podemos ser arrestados o no, perdemos de vista a Cristo, escondido en ‘el angustiante disfraz de los pobres’. Unos niños tan pobres que no podemos ni verles ni escucharles”.
 http://gaceta.es/noticias/mary-wagner-mujer-encarcelada-evitar-abortos-defender-vida-06022017-1431

martes, 21 de marzo de 2017

Un libro contra el aborto

Ann McElhinney nunca había estado vinculada al mundo provida. Cuando era estudiante y en la Universidad mostraban fotos de la atrocidad del aborto ella lo argumentaba diciendo “un trasplante de corazón también es brutal para la vista”, a lo que añadía “es algo maravilloso y no veo fotos de eso”.
McElhinney aseguraba que no se fiaba de la procedencia de las imágenes sobre el aborto. Siempre había pensado que eran fotografías manipuladas con las que los provida instauraban el miedo.

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Sin embargo, algo en 2013 hizo que los pensamientos de la periodista cambiasen por completo. El juicio del doctor Kermit Gosnell en Filadelfia, acusado de practicar abortos a menores y de matar a bebés vivos, cambiaron los sentimientos de McElhinney.


La periodista de investigación Ann Mcelihenney.
La periodista de investigación Ann McElihinney.
En un artículo reciente para The Daily Signal, la periodista de investigación ha relatado como en la Sala de Audiencias se mostraron imágenes y se contaron testimonios que nada tenían que ver con los activistas provida, sino que procedían de detectives de la policía y médicos forenses.Ahora, McElhinney ha afirma: “Palabras, más palabras y las imágenes que mostraban me cambiaron. No soy la misma persona que era”. A la par que ha asegurado: “Ahora sé que lo que se aborta es una persona, con pequeñas manos y uñas, y una cara que desde los primeros tiempos tiene expresión”.
Las fotos de los bebés que fueron mostrados en el juicio del doctor Gosnell en las que salían “bebés en toda su inocencia y perfección” hicieron que McElhinney pasase a sensibilizarse con el drama del aborto
Las fotos de los bebés que fueron mostrados como prueba en el juicio del doctor Gosnell en las que salían “bebés en toda su inocencia y perfección” durante los diferentes trimestres del embarazo hicieron que McElhinney pasase a sensibilizarse con el drama del aborto y a valorar que lo que le habían enseñado años antes en la Universidad a través de fotografías se trataba vidas humanas.
La periodista ha plasmado en un libro su investigación: “Gosnell: The Untold Story if America´s Most Prolific Serial Killer” (La historia no contada del asesino más prolífico de América) y ha sentenciado en The Daily Signal que ahora también sabe lo que es realmente un aborto.
“Los bebés son envenenados en el vientre de su madre mediante la inyección de una aguja llena de cloruro de potasio en el corazón del bebé. A continuación, el bebé se succiona en pedazos”, ha descrito.
He llorado en mi ordenador. He rezado el Padre Nuestro sentada en mi escritorio”
McElhinney, que ha necesitado leer distintos testimonios e investigado para escribir el libro y para redactar el guión de la película que se estrenó el pasado año, ha constatado que “ha sido brutal”. He llorado en mi ordenador. He rezado el Padre Nuestro sentada en mi escritorio”, ha confesado.


Portada del libro Gosnell: The Untold Story of America´s Most Prolific Serial Killer.
Portada del libro Gosnell: The Untold Story of America´s Most Prolific Serial Killer.
Con el filme y el libro, pretende dar a conocer la historia de Gosnell, el “killer” de bebés recién nacidos, y de esta forma concienciar tanto al público como a los lectores de lo que supone esta atrocidad.

La historia de Kermit Gosnell

Pero ¿quien era Kermit Gosnell? Se trataba de un médico que trabajaba en la Sociedad Médica de la Mujer en Filadelfia. Hace seis años, él y varios empleados fueron acusados de varios cargos de asesinato, de realizar abortos ilegales y de violar la Ley de Consentimiento Informado.
En 2011, se hizo público que el médico realizaba abortos tardíos a mujeres pobres e inmigrantes por una cantidad que oscilaba entre los 1.600$ y los 3.000$. Ese mismo año fue arrestado.
Los fiscales alegaron que mató a siete bebés -nacidos vivos- por la ruptura de su médula espinal con unas tijeras; y también a una mujer de 41 años. Karnamaya Mongar, una refugiada de Nepal que murió a consecuencia de una dosis muy alta de anestesia suministrada en la última etapa de su embarazo.
Estas no han sido las únicas atrocidades de Gosnell. Sus prácticas ilegales le llevaron a realizar un aborto a una niña de 15 años sin permiso de los padres.


El 'Killer' de bebés recién nacidos Kermit Gosnell.
El ‘Killer’ de bebés recién nacidos, Kermit Gosnell, sentenciado a cadena perpetua.
Tras numerosas peripecias, a Gosnell se le acusó de homicidio en primer grado, cargos de conspiración y violación de la ley estatal, que prohíbe los abortos a partir de la semana 24 de gestación.El médico, junto a varios miembros de su equipo, entre los que se encontraba su esposa, fue declarado culpable en 2013, siendo sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de poder obtener la libertad condicional.
http://www.actuall.com/vida/las-atrocidades-que-vio-en-su-investigacion-sobre-el-aborto-la-convirtieron-en-provida/

lunes, 13 de marzo de 2017

María abortó en la adolescencia

El testimonio de una mujer que abortó cuando era adolescente, y a la que ayuda el Proyecto Mater, marcó el primer Acto Homenaje a los No Nacidos organizado por el Arzobispado de Toledo
«Cuando era una adolescente, mi novio y yo concebimos un hijo. El pánico y la desesperación se apoderó de ambos. En secreto, gracias a un amigo, contactamos con alguien que nos ayudaría a solucionar el problema. La solución: el maldito aborto. Y sí, lo hicimos y ya nada fue igual, porque con mi pequeño se marchitó mi vida como una rosa que se arranca del rosal. Depresiones, autodestrucción, soledad, angustia, tristeza, culpa, vacío, ganas de morir, insomnio, autodesprecio, añoranza permanente de ese bebé que no nació por mí culpa, eso y más infelicidad reinaron en mi vida por años. No conozco nada tan espantoso y repudiable como condenar a muerte al que es sangre de tu sangre, carne de tu carne y fruto de tus entrañas. Por eso digo que no importa tu edad, no importan las circunstancias ni la forma ni si estará enfermo ni lo que dirán…, apuesta por la vida. No dejes que te confundan, nunca un hijo es un error ni un castigo. Es una bendición».
Son palabras de María, nombre ficticio, una mujer con síndrome posaborto, a la que está acompañando Proyecto Mater, y que hoy más que nunca apuesta por la vida. Su testimonio provida invitaba a implicarse en el Acto Homenaje a los No Nacidos que por primera vez se celebró en la ciudad de Toledo; un acto que con motivo del día de los Santos Inocentes fue organizado por el Grupo de Trabajo Evangelium Vitae de la archidiócesis de Toledo, formado por Cáritas Diocesana de Toledo, Proyecto Mater, la Delegación de Familia y Vida, el Secretariado de Pastoral de la Salud y el Grupo Areópago. Un homenaje que reunió a unas cien personas, la mayoría de ellas familias, en el que se rezó por la vida humana y por cada uno de los niños que cada día –300 niños, según cifras oficiales– mueren en España a causa del aborto.
Los asistentes, unidos en oración con el rezo de un rosario por la vida que recorrió el paseo de Merchán de Toledo, expresaron su compromiso de promover, impulsar y activar la cultura de la vida, pues tal y como expresaron en el manifiesto que se leyó a continuación, «nuestro mundo no será justo ni pacífico, ni progresará, ni será verdaderamente humano ni libre, mientras no se respete el derecho a la vida de todo ser humano, sea cual sea su origen, su estado de salud, o las expectativas de vida que tenga».
Así, se reivindicó que «tenemos que defender la vida de aquellos de los nuestros que hoy están amenazados de mil maneras, por tantos frentes y de tantas formas a veces muy sutiles». De este modo, hicieron visibles a tantos santos inocentes que no son portada en la prensa ni son noticias, porque nadie los reivindica…
El delegado episcopal de Cáritas Toledo, José María Cabrero, afirmó que «hoy más que nunca estamos llamados a ser pueblo de la vida con la oración y el compromiso», recordando las palabras de San Juan Pablo II en Evangelium vitae de que «estamos en una enorme crisis de humanidad que afecta a la dignidad humana y sus derechos».
Mónica Moreno. Toledo
http://www.alfayomega.es/86754/maria-aborto-en-la-adolescencia-no-te-dejes-confundir-un-hijo-nunca-es-un-error-ni-un-castigo-proyecto-mater-acto-homenaje-a-los-no-nacidos-arzobispado-toledo

jueves, 9 de marzo de 2017

De abortista a provida

Al otro lado de la verja

El viaje de Abby: de un centro abortista a las filas provida

Rosa Cuervas-Mons
La activista provida Abby Johnson ha visitado España para alertar del oscuro negocio del aborto. Ella lo conoce bien, porque lo vivió desde dentro.
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Abby Johnson ha visitado España, invitada por la organización Derecho a Vivir, para explicar a los políticos por qué es importante que las administraciones locales y autonómicas apuesten por vigilar exhaustivamente la actividad de los centros abortistas, con independencia de lo que paute la ley vigente del aborto. Está convencida de que vigilar el negocio abortista es clave para reducir el número de abortos. Lo sabe, porque ella formó parte de ese modelo de negocio de la industria del aborto durante muchos años. Luego vino el cambio a las filas provida. Ésta es su historia:
Ciudad de Bryan,Texas. Cien pasos separan al Centro de Salud y Planificación Familiar de Planned Parenthood de la sede de Coalition for Life.Y en medio, una verja. Una verja que separa al cuartel general de la muerte -una de las clínicas abortistasmás activas del estado- del cuartel general de la vida -la pequeña oficina de Coalition for Life donde nació la iniciativa Cuarenta días por la vida-. La misma verja que cruzó con lágrimas en los ojos Abby Johnson, directora del Centro de Planificación, después de participar en el aborto de un feto de 13 semanas.
"Apliqué el lubricante sobre el vientre de la paciente y deslicé la sonda del ecógrafo hasta que el útero pudo verse en la pantalla. Podía ver el perfil perfecto y entero de un bebé de trece semanas. ‘¿Qué voy a presenciar?’.  Mi estómago se contrajo. ‘No quiero ver lo que está a punto de suceder’. La cánula, un instrumento estrecho conectado al tubo de succión, había sido introducida en el útero y estaba cerca del bebé. Mis ojos se detuvieron en el rostro de la paciente. Las lágrimas le brotaban de la comisura de los ojos. Era evidente que tenía dolores. Al principio el bebé pareció no darse cuenta de la presencia de la cánula, que se había acercado con sigilo a un lado del cuerpo. Por un instante sentí alivio. ‘Por supuesto’, pensé, ‘el feto no siente dolor’. El siguiente movimiento fue la repentina sacudida de un pequeño pie. El bebé daba patadas, como si intentara huir del extraño invasor. Mientras la cánula avanzaba, el bebé empezó a luchar por darse la vuelta. Estaba claro que podía sentir la proximidad de la cánula y que aquello le daba mala espina. Y entonces irrumpió la voz del doctor, sobresaltándome. ‘Scotty, teletranspórtame’, le dijo divertido a la enfermera. Le estaba pidiendo que conectara el modo de succión. Tuve ganas de gritar: ‘¡Parad, por favor!’. De decirle a la mujer: ‘¡Mira lo que están haciendo con tu hijo, despierta!’. El médico había girado de nuevo la cánula y pude ver un cuerpo minúsculo retorcerse violentamente. Pareció como si el bebé se hubiese escurrido como un paño de cocina, retorcido y arrugado. Y entonces, el pequeño cuerpo se estrujó y empezó a desaparecer ante mis ojos. La última cosa que vi fue una columna vertebral diminuta y perfectamente formada, succionada por el tubo. Se había acabado, el útero estaba vacío”.
Este es el terrible comienzo del libro Sin planificar, escrito por la exdirectora de la clínica abortista de Texas, Abby Johnson. También fue, años antes de la existencia del libro, el principio de un viaje que cambió la vida y los valores de Johnson para siempre. Diez minutos que hicieron tambalear sus cimientos y le hicieron salir de los muros en los que había trabajado durante ocho años para unirse ‘al enemigo’, a las filas provida que, también durante ocho años, habían rezado, día a día y hora tras hora, frente a la clínica. Al otro lado de la verja.
Que no escuchen Inmediatamente después de aquel aborto Abby Johnson se preocupó de que la mujer estuviera bien -eso, preocuparse por la salud de las mujeres, era lo que llevaba haciendo desde que comenzó como voluntaria en Planned Parenthood- y después corrió a refugiarse al despacho de dirección al que había llegado tras una impecable carrera profesional de ocho años.
“Ahora que la venda había empezado a caerse de los ojos, se me vino encima, como una losa, el sentimiento de culpabilidad por los innumerables abortos realizados allí, incluidos los míos [dos]”. Abby fue consciente entonces de que había participado en una muerte. “Una muerte; no un procedimiento médico ni una solución quirúrgica. No el valiente paso de una mujer en el ejercicio de su derecho a decidir sobre su cuerpo. La muerte de un bebé indefenso”.
Las frívolas palabras del médico abortista -“Scotty, teletranspórtame”- y las imágenes del diminuto cuerpo succionado no se borraban de su cabeza. Le costaba coger aire. Entonces se prometió a sí misma que no volvería a participar en un aborto y se fue a su casa. Habló con su marido sobre lo que acababa de ver y él -cristiano, provida y eterna voz de la conciencia de Abby- la enfrentó de nuevo a sus incoherencias.
“Que no participes en eso no quiere decir que no siga ocurriendo”. Pero a Abby le gustaba su trabajo, ayudar a lasmujeres sin recursos que necesitaban planificar su descendencia, que quedaban embarazadas después de una violación o que habían contraído alguna enfermedad sexual. Al menos con ese espíritu había entrado como voluntaria hacía ocho años en la clínica de Texas. Aquel lejano día vio por vez primera a ‘los provida’. Gente, en su mayoría pacífica, que rezaba al otro lado de la verja que rodea al abortorio de Planned Parenthood. Gente contra la que ella debía luchar al ir a buscar a las mujeres que acudían a abortar. “Háblales de cualquier cosa, entreténlas, que no escuchen a los de la verja”, le habían dicho entonces los de Planned Parenthood.
Porque los provida eran -eso es lo que le habían contado a Abby- gente sin escrúpulos en contra del aborto y también de la planificación familiar que querían ver a las mujeres que abortaban en la cárcel y que preferían que hubiera carnicerías ilegales a centros médicos donde practicar abortos seguros.
Asesinado a tirosOcho años después ese mundo de argumentos se venía abajo. Dos sábados al mes el centro que Abby dirigía practicaba abortos como churros. De 25 a 30 cada mañana para ganar más dinero. Y, para que fueran más rápidos, nunca se usaba el ecógrafo, lo que ponía en peligro a la mujer al aumentar la probabilidad de una perforación de útero. Pero entonces  llegó ese médico que, a veces, utilizaba el ecógrafo para el aborto y Abby tuvo que sujetarlo y ver lo que vio.
Recordó la consigna de la dirección de Recursos Humanos de Planned Parenthood ante la escasez de fondos: “Hay que aumentar los ingresos por aborto”. “Pero ¿no estamos aquí para hacer que el aborto sea cada vez menos frecuente?, ¿no somos una organización sin ánimo de lucro que se preocupa por la salud de la mujer?”, preguntó enfadada Abby. “Organización sin ánimo de lucro es una definición legal, no un modelo de negocio”, le respondieron con ironía.
Lunes; de nuevo en la clínica. Abby mandaba solicitudes de empleo desde su ordenador decidida a abandonar aquel trabajo antes del sábado siguiente. No quería estar allí el día que volvieran a practicarse abortos. Entonces se asomó a la ventana, y vio salir del centro a una mujer con una bolsa de viaje. ¡Ese día también había abortos!, ¡la nueva política de recogida de fondos les había obligado a ampliar el servicio!
Y, al otro lado de la verja, como siempre, jóvenes rezando, explicando a las mujeres que entraban en la clínica que había más opciones, que podían ayudarles a sacar adelante a sus hijos o a darlos en adopción... “En ese momento una luz penetró en la oscuridad y pude verlo con
claridad. ¡Estoy en el lado equivocado de la verja!”.
Abby salió de su despacho con lágrimas en los ojos y corrió hacia la sede de Coalition for Life. Llamó antes de entrar para evitar asustar a los voluntarios. Asustar, sí, porque los provida y los proaborto eran dos grupos enfrentados y con fanáticos en ambos bandos. Solo hacía dos meses que un médico abortista había sido asesinado a tiros por un loco; Abby había encontrado amenazas de muerte en su coche. Coalition for Life luchaba contra estas actuaciones con la misma vehemencia con la que defendía la vida. Ellos eran pacíficos y respetaban a la mujer. Pero ver a la directora de la clínica ante la que rezaban, la mujer que, públicamente, los había insultado y tachado de extremistas, llorando en la puerta de su sede, habría sido demasiado para ellos.
“Soy Abby Johnson”, dijo por teléfono entre sollozos. “Estoy en la puerta. ¿Puedo pasar?”. Silencio al otro lado de la línea y después: “Claro, Abby, te esperamos dentro”.
No vas a convertirmeAbby se encontró con Bobby, Karen y Heather, tres jóvenes menores que ella (que entonces rozaba la treintena) a los que conocía de la verja. Comenzó a hablar, lloró y vomitó todas sus culpas. Ellos la abrazaron hasta que llegó Shawn, el director de la sede que había comenzado a frecuentar la verja como voluntario de Coalition for Life hacía ya ocho años, justo a la vez que Abby.
Juntos habían crecido, habían madurado y defendido sus ideas, cada uno a un lado de la verja. Incluso, recordó Abby, tras una discusión a cuenta de una cámara de vídeo instalada en el lado provida -para defenderse de las falsas acusaciones que la clínica lanzaba contra ellos- Abby dijo a Shawn: “No vas a convertirme”.

Y allí estaba Shawn, apoyado en el quicio de la puerta, viendo llorar, pedir auxilio, a una desconsolada -y convertida- Abby. “Un lunes duro, ¿no?”, dijo él. Y se fundieron en un abrazo. Echando la vista atrás, Abby comprendió que los ocho años durante los que se había asomado a la ventana para ver a los del otro lado de la verja le habían calado hondo. Aquella monja que caía de rodillas llorando cada vez que una mujer salía de abortar, el joven Bobby, que trababa amistad con todos -provida y proaborto y que a todos ofrecía su ayuda, la tarjeta que Elizabeth, voluntaria como ella, le dejó un día en un ramo de flores -Abby, rezo por ti-... Sí. Ese era su lado de la verja.
Salió de Coalition for Life decidida a recoger sus cosas y presentar su dimisión. “Me pondré en la verja, por si hay problemas”, dijo Bobby. Abby empaquetó sus pertenencias, la foto de su marido y su hija, la tarjeta de Elizabeth... y se subió al coche. Cruzó por última vez la verja y, cuando miró atrás desde el retrovisor, vio a Bobby caer de rodillas, con los brazos extendidos hacia el cielo, riendo.