viernes, 23 de junio de 2017

Perdió tres hermanos por el aborto

2,8 millones de personas han visto en YouTube el vídeo en el que Lia Mills, con 12 años, desmontaba con soltura los principales argumentos a favor del aborto. Ocho años después, la joven activista, que ha estudiado Políticas y Ciencias de la Mujer y se prepara para comenzar Derecho, visitó por primera vez España para hablar en el I Congreso internacional Pedimos la Palabra, que la Fundación +Vida celebró el sábado.
Lia está convencida de que fue Dios quien le sugirió elegir el aborto como tema cuando en clase les dijeron que prepararan un discurso. Su familia era cristiana y provida, pero en su casa no se hablaba de esta cuestión. En parte porque, aunque ella no lo sabía, su madre había abortado a los 16 años. Se lo confesó año y medio después. «No recuerdo que fuera difícil –reconoce a Alfa y Omega–. Era mi madre y la  seguía queriendo. No cambió nada entre nosotras. De hecho, me apasionó más. Me llevó tiempo comprender lo que realmente significaba: por culpa del aborto había perdido tres hermanos»: el abortado, y otros dos que se perdieron de forma espontánea después como consecuencia de ello.
Que su misma familia se hubiera visto afectada ha reafirmado a Lia en la necesidad de hacer activismo con sensibilidad hacia la mujer que aborta. Para sus padres, al principio fue muy duro ver a su hija implicarse tanto en la causa provida. «Mi madre nunca lo había afrontado. Cuando yo empecé a hablar de ello, tuvo que mirar a la cara ese error que había cometido. Ahora da gracias por ello, porque pudo pasar por un proceso de sanación y perdón. Siempre había querido contar que el aborto no es tan maravilloso como se vende. Ahora, alguna vez viene conmigo a los actos y comparte su historia».
 https://www.alfayomega.es/101090/lia-mills-perdi-a-tres-hermanos-por-el-aborto

domingo, 18 de junio de 2017

Médico abortista funda clínica provida


El nuevo Doctor Nathanson: John Bruchalski, de practicar abortos a dirigir la mayor clínica provida en Virginia

Su historia recuerda a la de Bernard Nathanson, el rey del aborto, aunque Bruchalski se ha caído del caballo mucho más joven. Era un médico abortista de gran prestigio, pero descubrió el horror que suponía y acaba de abrir el centro provida más importante de Virginia.

El doctor John Bruchalski
El doctor John Bruchalski
Era un reconocido médico abortista en Virginia (Estados Unidos). No tenía escrúpulos a la hora de acabar con la vida de los recién nacidos. Sin embargo, la vida de John Bruchalski dio un giro de 360º grados durante un viaje a Guadalupe (México) cuando experimentó una conversión religiosa.
Desde entonces John Bruchalski se ha convertido en un gran defensor de la vida. A través de su centro médico, Tepeyac Family Centre, ayuda a todas aquellas mujeres embarazadas que tienen problemas para seguir adelante con sus bebés. Además, acaba de inaugurar la mayor clínica provida de Virginia.

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“Este centro es un espacio perfecto para ayudar a las personas a tomar decisiones correctas, pero también muestra a los pacientes que hay luz, alegría y esperanza”, señaló John Bruchalski durante la inauguración del centro, según recoge LifeNews.

“Pelear con uñas y dientes” para acabar con el aborto

Con el sufrimiento de haber acabado con la vida de miles de niños, Bruchalski jamás imaginó que unos años después pusiera en marcha una clínica provida. En eso recuerda al doctor Bernad Nathanson, el llamado rey del aborto, que llegó a practicar 75.000 abortos, y luego dió un giro radical y se convirtió en adalid de la defensa de la vida.
En su caso ha sido decisivo el factor religioso: “El énfasis de la medicina provida siempre ha tenido a Jesucristo como el médico divino. Eso es lo que llamamos en medicina restauración. En realidad es una renovación. Sólo Jesucristo puede hacer eso. Los médicos queremos ser instrumentos de la misericordia“.

El Dr. John Bruchalski junto a su equipo de médicos
El Dr. John Bruchalski junto a su equipo de médicos/ Camino Católico
Bruchalski ofrece todo los servicios que necesitan los padres durante el embarazo, aunque no puedan hacerse cargo de los gastos
Pero Bruchalski es consciente de que a las embarazadas que han sido violadas o abandonadas o carentes de recursos no se les puede ir con música celestial. O no sólo con música celestial… sino también con ayuda material.
Y, consecuente con ello, la clínica de Bruchalski ofrece todo los servicios que necesitan los padres durante el embarazo, aunque no puedan hacerse cargo de los gastos.
El aborto es una palabra prohibida y para combatirlo, entregan a los padres grabaciones de los latidos del corazón de sus bebés y un corazón de cerámica con sus huellas.
“Tenemos que ser la luz en una colina de todos aquellos que vienen después de nosotros. Y pelear con uñas y dientes a medida que avanzamos ”, subraya Bruchalski.

“Vi que había una forma mejor de practicar medicina”

No pensaba lo mismo cuando empezó a ejercer la medicina, tras doctorarse en la Facultad de la Universidad de Alabama. Entonces creía que el aborto era “el modo de promover la salud, la felicidad y la plenitud en la vida reproductiva de una mujer”.
Trató de convertirse en el mejor ginecólogo aprendiendo con rapidez todas las técnicas. Pero las dudas no tardaron en llegar.
Yo no veía felicidad o alegría en mi clínica. Allí donde tuve más abortos, más anticoncepción, allí había más relaciones rotas, más destrucción, más rupturas. Yo no sabía qué hacer, porque los profesores estaban diciendo ‘bien, simplemente necesitamos más educación, más anticoncepción, más abortos para responder esas preguntas’”.

Capilla instalada en la nueva clínica provida de Virginia/ LifeNews
Capilla instalada en la nueva clínica provida de Virginia/ LifeNews
Unos meses después, John Bruchalski, que era católico, viajó a Guadalupe, en la ciudad de México, donde experimentó una conversión. Dos años más tarde, hizo una peregrinación a Bosnia y Herzegovina junto a su madre. Allí se encontró de nuevo con Cristo.
Ahora trae al mundo más de 700 bebés al año desde la clínica de Virginia
Tras esta vivencia, Bruchalski le confesó a su profesor que ya no podía practicar abortos. “Cuando llegué a casa, toda mi vida pasó frente a mí. Comprendí que había una forma mejor de practicar medicina, que nada tenía que ver con lo que estaba diciendo Planned Parenthood”.

El doctor John Bruchalski junto a una imagen de la Virgen María
El doctor John Bruchalski junto a una imagen de la Virgen María/ Camino Católico
Desde entonces ya han pasado más de 23 años y este ginecólogo se ha dedicado a seguir esta visión de la medicina. Comenzó fundando junto a su esposa y tres enfermeras Tepeyac Family Center en el sótano de su casa, haciendo en primer lugar de consultorio y después de clínica.Con su lucha y tesón, ahora trae al mundo a más de 700 bebés al año desde la mayor clínica provida de Virginia y Tepeyac Family Center se ha convertido en un refugio seguro para mujeres embarazadas. 
 http://www.actuall.com/vida/el-nuevo-doctor-nathanson-john-bruchalski-de-practicar-abortos-a-dirigir-la-mayor-clinica-provida-en-virginia/

jueves, 8 de junio de 2017

Síndrome post aborto

Trastornos piscológicos en mujeres que han abortado



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Por: Sandra Gutierrez
Depresión, hostilidad y conducta autodestructiva son algunas de las consecuencias psíquicas que sufren las mujeres que han abortado, que en España suman ya más de 800.000. El "Síndrome Post-aborto" (SPA) ha sido estudiado en países como EEUU, Canadá, Finlandia, Francia, Suiza e Inglaterra. Un equipo de profesionales de salud mental ha iniciado la primera investigación sobre el SPA en España.
Según un estudio de la Real Academia de Obstetricia de Inglaterra, el 59 por ciento de las mujeres que abortan tiene altas probabilidades de sufrir problemas psiquiátricos graves y permanentes. Los trastornos psíquicos derivados del aborto se conocen como Síndrome post-aborto (SPA), un tipo de trastorno de estrés post-traumático (PTSD). Algunos de los síntomas más frecuentes son ansiedad, conducta agresiva, pesadillas, pensamientos o actos suicidas, bulimia, anorexia, abuso de alcohol y drogas y ruptura de relaciones de pareja.

Daños a largo plazo
El Síndrome post-aborto puede tardar años en manifestarse debido a la represión a la que recurren muchas mujeres como mecanismo de defensa. Según Juan Cardona, psiquiatra y académico de la Real Academia de Medicina de Valencia y miembro del equipo investigador español, «después del trauma que supone el aborto se deteriora la afectividad, la capacidad de querer, la voluntad, y todo lo demás viene en cascada: la ruptura con parejas sucesivas, la depresión y otras consecuencias negativas».
En cuanto a la relación de pareja, la doctora Emily Milling halló que el 70 por ciento de las 400 parejas de su estudio se rompieron en el año siguiente al aborto. Por otro lado, el doctor Phillip Ney, psiquiatra infantil de la Universidad de British Columbia, descubrió que el aborto aumenta el maltrato a los otros hijos. De hecho, en Estados Unidos el maltrato infantil ha aumentado un 1000 por cien desde que se legalizó el aborto.
También el suicidio aumenta notablemente entre las mujeres que han abortado. Los investigadores finlandeses Speckhard y Vaughan constataron que la tasa de suicidio en el año posterior al aborto era tres veces más alta que la media femenina, y siete veces más alta que la de las mujeres que habían dado a luz. El estudio más completo sobre el SPA data de 1997, y fue financiado por el Gobierno de Finlandia. Sobre una muestra de 9.129 mujeres, el estudio reveló que las que abortaron tuvieron 4 veces más probabilidades de morir al año siguiente que las que habían dado a luz.
Organismos internacionales que promueven el aborto han reconocido la existencia de secuelas psicopatológicas. La Federación Internacional de Planificación Familiar (Planned Parenthood) los ha confirmado en su Plan Trienal del período 1990-1993: «Una serie de estudios y encuestas de los opositores al aborto han mostrado que la incidencia del trauma post-aborto puede llegar a afectar al 91 por ciento de los casos. Algunos informes recientes del Instituto Alan Guttmacher que no han sido publicados indican que el alcance del problema puede haber sido correctamente calculado en dichos estudios».
Hasta ahora, el único estudio que existe en España sobre este Síndrome fue elaborado en 1993 por la Asociación Española de Neuropsiquiatría, titulado «Mujer y salud mental». En él se señalaban como rasgos de las mujeres que abortan más de una vez la inmadurez, la inestabilidad emocional, la sexualidad dependiente, los problemas de pareja y las tendencias de personalidad patológica como esquizofrenia y psicopatía. Según datos oficiales, el 25 por ciento de las mujeres que abortan ya habían abortado antes.
Primer estudio en España
Ante la ausencia de estudios especializados sobre este problema que afecta a casi un millón de mujeres en nuestro país, un equipo de psicólogos y psiquiatras ha elaborado una página web para dar a conocer los estudios internacionales sobre las secuelas del aborto. En ella se presenta un cuestionario para profesionales de salud interesados en colaborar para recoger datos de la población española con el fin de realizar un estudio sobre el SPA en España. Asimismo, desde su página web, www.nomassilencio.com, se ofrece ayuda psicológica a las mujeres que sufren el Síndrome.
Frente a la idea de que el aborto evita problemas psíquicos derivados de un embarazo no deseado, Pilar Gutiérrez, psicóloga e investigadora del SPA, aclara que «las estadísticas muestran todo lo contrario». Según la OMS, «las mujeres con algún trastorno emocional corren mayor riesgo de desajustes mentales después del aborto»..

Sandra Gutierrez
 https://www.aciprensa.com/recursos/trastornos-piscologicos-en-mujeres-que-han-abortado-22/

martes, 30 de mayo de 2017

El aborto mata el amor incondicional

El amor incondicional es una poderosa barrera que se sitúa entre cada uno de nosotros y el mal que invade nuestras mentes y relaciones. Nos hace impermeables a las tentaciones de hacer daño a quienes amamos, ya sean familiares, vecinos o extraños. Cuando desaparece el amor incondicional, se extiende el egocentrismo y el pecado corre a llenar ese vacío, y con frecuencia es un pecado de la peor especie.

Su presencia impulsa a gente corriente, como la Madre Teresa o el padre Jerzy Popieluszko, a ser auténticos santos, cuyas vidas demuestran un amor extraordinario y altruista. Su ausencia puede hacer un monstruo de cada uno de nosotros.

La perversa dimensión de la América pro-abortista
Como clara prueba, consideremos el aborto. El impacto del aborto sobre el amor incondicional va más allá del acto asesino en sí mismo. Su frívola aceptación por adultos que son padres produce consecuencias asombrosas e involuntarias en innumerables familias, arrebatando a sus hijos el sentido de su seguridad personal y de su propio valor.

Aunque resulte extraño, sospecho que existe una correlación entre esta forma de ser padres y la generación políticamente correcta, tan vulnerable, que puebla hoy las universidades. ¿Por qué estos chicos ansían espacios seguros (ambientes similares al regazo de mamá, totalmente imposibles), libres de discusión, de toda forma de desacuerdo ideológico y de cualquier cosa que pueda suponerles pensamientos tristes o sentimientos molestos?


En los últimos años proliferan en las universidades norteamericanas los "espacios seguros": lugares concretos del campus donde está prohibido manifestar cualquier opinión discrepante de la corrección política o que alguien pueda considerar "ofensiva" por cualquier razón. Este hecho ha sido considerado una muestra de la endeblez anímica de la generación llamada de los millenials, cuya edad camina aproximadamente con el siglo, y que les haría incapaces de contrastar ideas de fondo sin sentirse agredidos. Abajo, tres chistes críticos con la existencia de los safe spaces [espacios seguros].


Bienvenido al campus. Precaución: aprender puede producir traumas.


Los críticos de los espacios seguros denuncian la mezcla de infantilismo y consagración de las ideas políticamente correctas que supone su existencia.


[El cartel muestra la quiebra de la libertad de expresión en los "espacios seguros".]

Quizá es porque nunca han sentido una auténtica seguridad en casa, sobre todo desde ese día en el que mamá les explicó que apoyaba de todo corazón el derecho al aborto. ¿Qué puede ser más dañino, más perjudicial para una psique joven, que saber que mamá estuvo abierta a la posibilidad de acabar con tu existencia, arrancándote de su vientre, miembro a miembro, para luego irse sin remordimiento, como si tú nunca hubieras existido?

Y muy bien puede haber otro componente para esto. Como los padres clasifican a sus hijos en “queridos”, “no queridos” y descartados, acaban teniendo menos hijos que educar, y con ello no solo dedican mayor atención hacia los no abortados, sino que también se les asignan mayores e irreales expectativas.

Los chicos lo saben, ¿cómo no saberlo? Fueron elegidos para vivir, así que tienen mayores expectativas que colmar: de otro modo podrían, en el peor de los casos, ser descartados por papá y mamá en algún momento del camino o, en el mejor de los casos, ser considerados más merecedores de disgusto que de amor.

Quienes han sido elegidos para vivir tienden también a estar sobre-protegidos, lo cual también contribuye a que esos niños se conviertan en vulnerables.

El caso es que la inserción de la aceptación del aborto en cualquier familia crea una dinámica demasiado extraña, en la medida en la que elimina el amor incondicional (ese que está en el corazón de cualquier familia que funcione bien) y los niños son quienes sufren las consecuencias. Para un padre, admitir ante su hijo que apoya el aborto es una forma de abuso infantil: apaga en el niño cualquier idea de amor incondicional del padre por el hijo.

Personalmente, yo no sabría cómo empezar a decirle a mi hijo: “Abortamos a tu hermano mayor ya tu hermana menor, pero a ti te conservamos”. ¿Cómo no va eso a erosionar el fuerte sentimiento fundante de un amor paterno sin condiciones?

Nuestra familia se construyó mediante la adopción. Yo era indiferente hacia el aborto hasta que trajimos a casa a nuestro hijo mayor. Simplemente, el aborto era algo en lo que no había pensado mucho. Aquella noche de hace veinte años, mientras acunaba a nuestro hijo por primera vez para dormirle, me sentí muy agradecido a su madre biológica por decidir no abortarle. Al momento siguiente, me estremeció de horror comprender que millones de niños y niñas como él habían sido asesinados en el vientre de sus madres, negándoles la oportunidad ni siquiera de respirar una vez. Me dio un vuelco el estómago.

El aborto supone un rechazo total del amor incondicional. Dios crea la vida y nos invita a participar con él en esa tarea. Pero, para muchos, los niños ya no son vistos como un regalo de Dios. En su lugar, cada niño concebido ahora cae claramente en una de estas dos categorías: a) conveniente; b) inconveniente.

El mensaje a todos los niños, empezando de forma especial por los millennials, es: “Eres prescindible. Tienes suerte de estar aquí”. Nuestra cultura del descarte nos ha devaluado a todos más de lo que creemos.

 http://www.religionenlibertad.com/doug-mainwaring-homosexual-matrimonio-gay-una-las-causas-55126.htm

jueves, 25 de mayo de 2017

La verdad sobre el aborto

Luego de someterse a tres abortos en diferentes recintos, Patricia Sandoval entró a trabajar a la organización abortista Planned Parenthood en EEUU, que en Chile tiene dos filiales: APROFA y Miles, las cuales hacen lobby en el Congreso chileno. Su labor principal como asistente médica bilingüe era ayudar a las mujeres y a los doctores durante los abortos, debido a que la mayoría de las “clientes” eran hispanas y afro americanas. Aunque su paso por la organización no fue muy largo —duró tres semanas—, asegura que fue un proceso traumático que la llevó a ser activista contra todo tipo de aborto. Aquí en El Demócrata denuncia cómo operan estas clínicas abortistas y el tipo de “acompañamiento” (o nulo acompañamiento) que realizan.
Patricia Sandoval tuvo su primer aborto a los 19 años. Asustada, cuenta que cuando tuvo dudas la doctora le dijo: “Patricia, yo he tenido dos abortos y practiqué dos abortos a mi hija. Ella está bien, yo estoy bien, y tú vas a estar bien. No estás haciendo nada malo. Sólo nos tomará 5 minutos”.
23 de Julio del 2015/ PENCO Iris Aguilera (33) a sus cinco meses de embarazo, se debió cambiar de domicilio, producto del problema con la instalación de un ducto de la empresa Essbio, que estaría generando malos olores en el sector de Penco, denunciaron el municipio y vecinos de la comuna, instancia en la que pidieron que la empresa sea obligada a modificar trazado del alcantarillado. El problema dice relación con la conexión que hizo Essbío para sacar el alcantarillado de cinco poblaciones, uniéndose a un ducto menor utilizado hasta abril pasado sólo por las 150 familias de la Villa Margarita, quienes actualmente sufren problemas de salud, afectando a niños, adultos mayores y personas embarazadas. FOTO: MARIBEL FORNEROD/AGENCIAUNO
A pesar de haber vivido en carne propia qué significa realizarse un aborto, asegura no haber tenido noción de lo que habían hecho. Luego de un tiempo, consiguió trabajo en Planned Parenthood, la transnacional abortista que tiene filial en Chile: APROFA. Lo primero que le llamó la atención fueron los protocolos —no médicos— que debía acatar.

Prohibido hablar de “papá” o “mamá”

“No podíamos tener fotos de familiares, sobrinos, hijos porque una mujer podía entrar a la clínica y verlas, y por ende no abortar. La meta de ellos es el dinero, y ven el aborto como un negocio”, cuenta Sandoval.
En esa línea, Patricia explica que al entrar a la organización recibió instrucciones de su supervisora. Órdenes precisas para llevar el aborto hasta el final:
“Tienes que hacer todo lo posible para convencer a estas chicas que aborten. Si tienen miedo y quieren dar marcha atrás, diles que tú también tuviste un aborto. Pero nunca digas las palabras “bebé”, “él”, “ella”, “mamá” ni “papá”. Debes referirte a su bebé como una bolsa de células, que no es nada”, relata Sandoval.
A las madres que abortarán le dan una cálida bienvenida, en línea con los protocolos de Planned Parenthood. Las asistentes médicas tranquilizan a las pacientes y les aseguran que es “un procedimiento fácil”, nada grande y que no corren ningún riesgo. Las madres aceptan y pasan a la consulta del doctor de turno. “Los médicos se rotan de clínica en clínica, de este modo si una mujer vuelve a la consulta y quiere reclamarle al doctor o tiene alguna complicación, el médico ya no está ahí”, relata Sandoval.

Abortos quirúrgicos o con pastillas

Las clínicas abortivas de Planned Parenthood realizan dos tipos de procedimientos: abortos quirúrgicos o con pastillas. Sandoval se realizó tres abortos quirúrgicos. “Dura 5 minutos. Lo hace un doctor que nunca has visto y te inyecta anestesia siete veces en el vientre para entumirlo y así no sientas nada. Esa anestesia es sólo para la mujer y no para el bebé”, afirma.
“Posteriormente te introducen la punta de la aspiradora llamada cánula —con la cual van desgarrando por miembros al bebé— y luego te hacen un raspado sacando los restos o lo que haya quedado en el vientre”. Para finalizar, Patricia cuenta que introducen en una “bolsa de células” —como les llaman en las clínicas abortistas— los restos humanos que se extraen y se botan. Este fue el problema en EEUU: Planned Parenthood vendía las partes humanas desmembradas.
El otro método que conoció Sandoval es el aborto con pastillas RU486. “La mujer toma la pastilla y prácticamente está abortando por 48 horas. Lo que ocurre es que aborta en su hogar, cuando está en la ducha o en el baño. Es más impactante, porque en la clínica si abortas por cirugía no ves las partes del bebé, pero en la casa la mujer puede ver al niño al tirar, por ejemplo, la cadena del baño. Esa imagen quedará en su cabeza y todos los días que entre al baño va a recordar ese bebé, sus partes y en definitiva el aborto que realizó”, asegura.

Foto de newbeginningsbrenham.org

Bebés gritando mientras los descuartizan

A dos días de su llegada a Planned Parenthood, Sandoval ayudó en un aborto. La clave para evitar que las mujeres desistieran estaba en la primera regla: “Patricia, nunca digas lo que sucede en la parte de atrás del consultorio”. Y de ahí las instrucciones no paraban. “No mires a los ojos a la mujer durante el aborto y mientras menor conexión o contacto uno tenga, mejor. No dejes que la mujer mire el visor durante la ecografía porque tal vez se desanima y no se realice el aborto”, recuerda que le explicaban en la clínica abortista.
Patricia cuenta que la principal razón de evitar que las mujeres vean la ecografía mientras ocurre el aborto es porque “hay evidencia de bebés que durante el aborto, mientras lo están descuartizando, gritan y se ven en el visor de la eco”.
05 de Enero de 2015/SANTIAGO Producción fotográfica sobre el aborto realizada con un feto de plástico simulando 12 semanas de gestación según la agrupación InforAborto. FOTO:VICTOR PEREZ/AGENCIAUNO
Esta joven relata que “la mayoría de las veces la mujer está angustiada, llorando. Lo que está esperando es que alguien la mire a los ojos y le diga: ¿Por qué lloras? ¿Por qué tienes lágrimas? ¿En realidad quieres abortar? ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás triste?”, preguntas que, según explica, el centro abortista no tiene permitido hacer.
Lo que sí se les permitía decir a los trabajadores de la clínica era que “el aborto era la única opción que tenía la mujer” y que nada de lo ocurriera ahí podría ser revelado. Es así como luego de tomar “la bolsa con lo extraído” —o “el fruto de la concepción” como se refieren en sus protocolos— se cuentan las partes del cuerpo para ver que estén todas. Con el chequeo listo, se pide la aprobación del médico para dar por finalizado “el procedimiento”.

“Supe que había asesinado a mis tres hijos”

“La primera vez que asistí un aborto, mi instructora hizo mi trabajo”, explica. “Tomó una pinza y empezó: ‘Aquí está un brazo’, luego encontró el otro, después las piernas. ¡Fue horrible! No podía creer lo que estaba viendo. Reconocí claramente la manito y los dedos del bebé. Traté de disimular, pero al ver la cabecita del bebé ¡no pude más! Vi su nariz, pestañas y cejas. Entonces supe que había asesinado a mis tres hijos. ‘¡Dios mío! ¿Qué he hecho?’, me preguntaba. Seguí trabajando algunos días, pero mi depresión empeoraba y no aguantaba más. Cada día, a la hora de almuerzo, me iba a mi auto a llorar desconsoladamente”.
Según advierte Sandoval, las clínicas de Planned Parenthood realizan más de 50 abortos semanales. A pesar del dolor que sentía Patricia al vaciar las bolsas con los restos humanos y de ver realmente el otro lado del aborto, continuó y su experiencia “se hizo peor”.
El caso que gatilló su renuncia a la clínica abortista fue un embarazo de gemelos con 6 meses de gestación. “Cuando llegó una joven con seis meses de embarazo con gemelos, ahí realmente me espanté. Ya no podía ver más bebés despedazados y menos podía ver morir niños de seis meses de gestación”, recuerda.

Lo que no se dice: Riesgo vital y trauma

A lo largo de los procedimientos y luego de quedar impactada por la frialdad de los doctores, Sandoval explica que “hay cosas que no te dicen durante la consulta. Nunca me dijeron todo lo que iba a sufrir después del aborto. Sólo me explicaron que podría sufrir de cólicos y un poco de sangrado, pero que me tomara una pastilla y estaría solucionado”.
Frente a los hechos, Sandoval se pregunta, ¿dónde queda el efecto emocional? Para ella, ahí está el problema: “No te dicen el trauma emocional, mental, psicológico y físico; ni te advierten que te puedes morir durante el aborto”.
En este tipo de intervenciones “siempre hay riesgo, en el momento que tú decides abortar, estás decidiendo que puedes morir, porque es una cirugía con muchas complicaciones. Esta es la única operación que se hace a ciegas, por lo que siempre hay un riesgo cuando se practica un aborto“, agrega.
23 Marzo de 2015/SANTIAGO Detalle de un mu–eco en representaci—n de un feto, en el marco de una manifestaci—n frente al palacio de la Moneda, en contra de los proyectos de aborto presentados por el gobierno. FOTO: PABLO ROJAS MADARIAGA/AGENCIAUNO

Restos humanos en cosméticos 

Cuando trabajó en el centro de California, Patricia se percató que las mujeres que visitaban las clínicas eran de diferentes edades, principalmente por la leyes que priman en Estados Unidos. Al cumplir 13 años se puede abortar sin el consentimiento del papá y la mamá, es decir, una adolescente puede ir a abortar y sus padres no se enteran.
“En Estados Unidos es más fácil hacerse un aborto que un tatuaje, perforarse un oído o sacarse una muela”, afirma.
Finalmente, Sandoval sentencia que el fin del aborto es “vender los órganos de los bebés abortados para fines cosméticos, cremas y una serie de productos. El dinero y el negocio del aborto continúa más allá de las clínicas”.
 http://www.eldemocrata.cl/noticias/mujer-que-trabajo-abortando-devela-lo-que-las-clinicas-abortistas-no-te-cuentan-mienten-por-dinero/

viernes, 19 de mayo de 2017

No hace falta ser cristiano para ser provida

Es importante que recordemos que el movimiento provida no es exclusivo de la Iglesia católica, sino que es una causa universal que encuentra sus raíces en el derecho inalienable de todos a la vida. Poco importa si uno es católico, cristiano, judío, musulmán, hindú, ateo o agnóstico. Los hombres y mujeres de todas las religiones, de todos los espectros políticos y de todos los orígenes étnicos están invitados a defender los derechos de todos sus hermanos y hermanas desde su concepción hasta su muerte natural.
Por ese motivo el movimiento provida, con expresiones como la Marcha por la Vida, que se volvió a celebrar con gran éxito el mes pasado en EE.UU., recibe apoyos de ateos, humanistas y otros grupos seculares provida que marchan codo con codo con las iglesias y las escuelas católicas. Estamos todos juntos en la misma lucha.
Con el fin de ilustrar esta realidad, aquí reunimos siete citas de celebridades de las que uno no esperaría necesariamente una expresión tan vehemente de su defensa de la vida.
“Para mí, la preocupación más importante es el derecho a la vida”.
Ben Stein, abogado, escritor de discursos políticos y actor
“Como humanista, creo que el concepto de ‘niño no nato’ [1] es verdadero y pienso que lo apoyan los recientes descubrimientos en embriología sobre la viabilidad temprana de embriones humanos de buena salud (…). Siento que es mi responsabilidad considerar al habitante del útero como un candidato a miembro de la sociedad del futuro, lo cual lleva a afirmar que la mujer no puede ser la única responsable de decidir sobre él, ya que es una cuestión social, ética y moral. Y digo todo esto sin tener ninguna creencia sobrenatural”.
Christopher Hitchens, antiteísta, escritor, periodista y amigo del célebre ateo Richard Dawkins
“Me resulta imposible suscribir una filosofía que cree que la destrucción de la vida humana es una solución legítima a un problema que es sobre todo social, económico y psicológico. En realidad, la mayoría de las mujeres ‘escogen’ el aborto porque piensan que no tienen más opción”.
Patricia Heaton, actriz ganadora del premio Emmy
“Estoy muy en contra de los representantes de mi circunscripción en la cuestión del aborto. No tengo derecho a tener otro punto de vista”.
Jack Nicholson, actor ganador del premio Óscar
“Me consideran liberal, excepto por esa incomprensible herejía de estos últimos años en relación a cuestiones provida”.
Nat Hentoff, crítico de jazz, ateo y escritor
“Hubo un tiempo en que era pro-elección. Pero leer los libros de biología y medicina de mi marido me han hecho cambiar de opinión. Lo que aprendí es simplemente lo que está escrito, no es ni siquiera nada de moralidad, es pura biología. En el momento de la concepción comienza una vida. Y esta vida tiene su propia combinación de ADN que contiene el proyecto de un ser genético completo. El sexo está determinado. La gente pregunta si eso es una vida humana. Sabemos que hay una vida porque crece y se desarrolla”.
Kathy Ireland, escritora, empresaria, actriz, antigua modelo de trajes de baño para Sports Illustrated
“Como científico, sé, y no digo creo, que la vida humana comienza a partir de la concepción. Aunque no soy formalmente religioso, creo de todo corazón que existe una divinidad de la existencia que nos ordena poner fin definitivamente a este crimen vergonzoso e infinitamente triste contra la humanidad”.
Bernard Nathanson, cofundador de la National Abortion Rights Action League [2] (NARAL), antiguo abortista que practicó 75.000 abortos.
[1] Concepto que concede al niño no nato una identidad humana, que lo considera como un humano con derechos.
[2] National Abortion Rights Action League podría traducirse como Liga de Acción Nacional por los Derechos de Aborto. Esta organización estadounidense pro-elección organiza acciones políticas y financieras para oponerse a las propuestas de ley que restringen el derecho al aborto, con el fin de mejorar el acceso al aborto legal. (Wikipedia)
 http://es.aleteia.org/2017/02/24/7-citas-provida-de-celebridades-que-no-te-esperabas/

martes, 2 de mayo de 2017

Feministas contra el aborto


Inicio / Vida y familia
«Degradación», «maldad», «horror», «vergüenza»... «culpa»

Las pioneras feministas odiaban el aborto y dirigían palabras muy duras a las mujeres que abortaban

Las pioneras feministas odiaban el aborto y dirigían palabras muy duras a las mujeres que abortaban
Victoria Woodhull: una feminista partidaria del amor libre que no regateaba palabras duras hacia las mujeres que abortan.

8 marzo 2015

El 8 de marzo está establecido por organismos y países de todo el mundo como Día Internacional de la Mujer, aprovechado como pantalla de las reivindicaciones feministas.

Con ese motivo, Sarah Terzo, que milita en el movimiento provida desde el ámbito del ateísmo y el secularismo (dirige la página web ClinicQuotes y es además miembro de la Prolife Alliance of Gays and Lesbians [Alianza Provida de Gays y Lesbianas]), ha recordado en un artículo en Live Action la postura ante el aborto de siete pioneras de los derechos de la mujer en Estados Unidos. No solamente todas ellas lo rechazaban, sino que dedicaban palabras muy duras a las madres que querían destruir o destruían la vida de sus hijos antes de nacer.

"The Revolution", referencia feminista y antiabortista
Elizabeth Cady Stanton (1815-1902) militó toda su vida en el abolicionismo y en el sufragismo. En 1848 participó decisivamente en la llamada Convención de Seneca Falls, que se considera como la primera muestra de feminismo organizado en Estados Unidos. Madre de siete hijos, dirigió la publicación The Revolution, donde dejó por escrito en más de una ocasión su opinión sobre el aborto.


Elizabeth Cady Stanton: "Asesinato", "maldad"...

Por ejemplo, en el número del 12 de marzo de 1868, en un artículo titulado "Child murder [Asesinato de niños]" cita la investigación de un médico (el doctor Oaks), que habría descubierto, sólo en el condado de Androscoggin (Maine), "cuatrocientos asesinatos anuales producidos por aborto". Y añade: "Tiene que haber un remedio para esta maldad que clama al cielo".

Sarah F. Norton es conocida sobre todo por su batalla para que la Cornell University admitiese mujeres como alumnas, lo que finalmente logró en 1870. También en The Revolution, escribió un artículo contra el "feticidio", donde se expresaba con una sorprendente frescura, casi como podría hacerlo hoy: "Matar niños es un asunto fácil y cotidiano. Los asesinos de niños practican su profesión sin estorbo ni impedimento, abren carnicerías infantiles sin que nadie haga preguntas y se establecen con una impunidad que no se permite a los mataderos de ganado. Numerosas personas se muestran dispuestas a cometer esta forma de asesinato, y anuncian su negocio con descaro en los periódicos. A nadie parece sorprenderle. Se distribuyen folletos anunciando pastillas y pociones para conseguir ese objetivo, y de esa forma los nombres de semejantes asesinos de bebés y los métodos que practican se nos han hecho familiares... ¿Es que no hay remedio para todos estos asesinatos prenatales de niños? Tal vez llegue un día en el que una madre soltera no sea despreciada por su maternidad, y en el que no se negará al no nacido el derecho a nacer".

Palabras muy duras
Victoria Woodhull (1838-1927) fue, en 1872, la primera mujer que se proclamó candidata a la presidencia de Estados Unidos como forma de reclamar el voto femenino y una de las primeras mujeres brokers que operaron en Wall Street.


Victoria Woodhull: "No  hay excusas", "la enormidad del crimen"...

Era partidaria del amor libre y del divorcio, pero en cuanto al respeto a la vida humana no nacida, este párrafo deja claro que no admitía componendas ni paños calientes: "Las esposas permiten deliberadamente quedarse embarazadas de niños, y para evitar ser madres, con la misma deliberación los matan cuando aún están en su seno. ¿Puede haber una condición más inmoral que ésta? Somos conscientes de que muchas mujeres intentan excusarse a sí mismas de abortar, alegando que no es un asesinato. Pero el hecho de que recurran a un argumento tan débil sólo muestra con mayor evidencia que son plenamente conscientes de la enormidad del crimen".

Maddie H. Brinckerhoff fue una profesora en el Medio Oeste de Estados Unidos, sufragista y también colaboradora de The Revolution. Sarah Terzo explica que se ha alegado su defensa de la "maternidad voluntaria" para convertirla en defensora del aborto, pero nada más lejos de la realidad. Por ese término entendía que la mujer tuviese derecho a negarse a mantener relaciones sexuales con su marido, pero, una vez concebida una nueva vida, no había dudas: "Cuando un hombre roba para comer, concluimos lógicamente que algo no marcha bien en la sociedad. Del mismo modo, cuando una mujer destruye la vida de su hijo no nacido es una prueba de que algo se ha hecho muy mal en su educación o en sus circunstancias. La cuestión es: ¿cómo evitar la destrucción de la vida y de la salud?".

Las primeras mujeres médico, tajantes
Elizabeth Blackwell (1821-1910), sufragista y abolicionista, fue la primera mujer en Estados Unidos en obtener el título de médico. En un artículo en el que describía física y fisiológicamente al embrión en términos de gran belleza, afirmaba que había que contemplarlo "con reverente admiración".


Elizabeth Blackwell: "Brutal perversión", "horror", "degradación"...

En su diario se lee, en referencia a una doctora que practicaba abortos en Nueva York, lo siguiente: "La brutal perversión y destrucción de la maternidad por la abortista me llenó de indignación y despertó en mí un antagonismo activo. Que el honroso título de ´mujer médico´ se aplique exclusivamente a mujeres que se dedican a este sorprendente comercio me parece un horror. Es una degradación total de lo que podría y debería ser la noble posición de la mujer".

Charlotte Lozier
(1844-1870), "modelo e inspiración para la medicina, la ciencia y la investigación al servicio de la vida" (según el instituto que lleva su nombre), fue también una de las primeras mujeres médico de Estados Unidos.


Charlotte Lozier: "Vergonzoso", "repugnante", "antinatural"...

En 1869 un hombre acudió a su consulta en Nueva York un hombre que había venido desde Carolina del Sur, a quien acompañaba una chica de unos 18 años. El sujeto pretendía que la doctora Lozier le practicase un aborto. "La doctora", cuenta la crónica", "le espetó que había acudido al lugar adecuado para algo tan vergonzoso, repugnante, antinatural e ilegal. Ofreció su ayuda a la joven en lo que estuviese en su mano para el momento del parto, y la previno y aconsejó contra el terrible acto que ella y su acompañante (a quien denominaba ´primo´) pretendían".

Aparecen la "culpa" y el síndrome post-aborto
Susan B. Anthony (1820-1906) fue una de las principales colaboradoras de Elizabeth Cady Stanton en el movimiento sufragista, y una de las más célebres organizadoras pioneras del feminismo, no sólo en Estados Unidos, sino también en Europa. En homenaje a su nombre existe la Susan B. Anthony List, un grupo de influencia que busca la elección de mujeres provida para cargos públicos, con objeto un día de revertir la legalización del aborto en el país.



Susan B. Anthony: "Culpable", "peso", "crimen"...

En un artículo que firmó con sus iniciales, pero que la mayor parte de los investigadores -explica Sarah Terzo- consideran suyo (se publicó en The Revolution, el periódico de su amiga y colaboradora), decía esto sobre la culpabilidad de la mujer en el aborto: "¿Culpable? Sí. No importa cuál sea el motivo, si el apego a una vida cómoda o el deseo de evitar sufrimientos al inocente no nacido, la mujer que comete el crimen es terriblemente culpable. Pesará sobre su conciencia toda la vida, amargará su alma hasta la muerte. Pero es triplemente culpable quien, por satisfacción egoísta, desoyendo las peticiones de ella, indiferente al destino que le aguarda a ella, la conduce a una desesperación que la empuja a ese crimen".

Y en un discurso de 1875 citaba el aborto junto a otros males ("rupturas del compromiso, divorcios, adulterios, bigamias, seducciones, violaciones, asesinatos de esposas, asesinatos de amantes, abortos, infanticidios") como prueba de "la incapacidad de los hombres para acabar con estos males sociales monstruosos".

El aborto, agresión del hombre

El resumen de los testimonios aportados es claro: las pioneras del feminismo consideraban monstruoso que una madre matara a su hijo fuesen cuales fuesen las circunstancias de su concepción. Veían el aborto como (la mayor parte de las veces) una agresión del hombre a la mujer, causándole un doble daño -como mujer y como madre- para librarse él de un problema. Y condenaban a una sociedad que, abocando a una estigmatización sin límites a la madre soltera, la empujaba al aborto.

Porque, como se ha visto, no ahorraban calificativos: ni hacia el crimen, ni hacia sus responsables.

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