miércoles, 4 de octubre de 2017

Aún escucha el sonido del aborto

Modelo abortó y dijo que aún escuchaba el ruido cuando le trituraban a su hijo

( Adela Alonso, foto: RPC / EPA)
Asunción, 07 de Julio. 16:00 hs (SIC).-  En un programa televisivo que se estrenó ayer a través de la RPC de Asunción, se vivió un momento denso, una modelo relató el difícil momento que pasó por haber abortado, recuerda con dolor ese momento y dice que se siente como una asesina. Según redacta el diario crónica, la modelo Adela Alonso recordó sus primeros pasos en el mundo del modelaje y sorprendió a todos con una historia donde le tocó lo más difícil en la vida, “Yo aborté”, expresó entre lágrimas.
“Yo aborté un 17 de abril, dos días después de mi cumpleaños, no especifica el año. La criatura iba a nacer un 3 de noviembre más o menos”, contó Adela. La modelo siguió con su relato y dijo, “¿qué iba a hacer yo con una criatura? Si yo misma no me podía mantener. Si yo misma no puedo costear mis cosas, ¿qué le voy a dar a una criatura?.
Adela Alonso, entre lágrimas cuenta que vive sufriendo por tal hecho, “escucho todavía el ruido cuando le trituraban. No me sale eso. No puedo borrar. Pese a que me he confesado, me cuesta perdonarme a mí misma. No estoy tranquila conmigo misma. Me siento como una asesina”, relata. Por último, la modelo pidió perdón por su hecho, “perdón Fausto o perdón Adela. Porque si era nene se iba a llamar Fausto y si era nena, se iba a llamar Adela”, concluyó. SICPrensa
 https://rescatadores.live/2017/07/10/modelo-aborto-y-dijo-que-aun-escuchaba-el-ruido-cuando-le-trituraban-a-su-hijo/

lunes, 2 de octubre de 2017

Los fetos abortados sufren dolor

Evidencias científicas del dolor que sufre el feto al ser deliberadamente abortado

WRITTEN_BY_MALE  HLI
El 30 de enero de 1984, el Presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, en un discurso ante los participantes de la convención de medios de comunicación religiosos en Washington, DC, habló de muchas cosas; pero, un comentario suyo llamó la atención de la prensa inmediatamente: "Cuando las vidas de los niños no nacidos son destruidas, a menudo ellos sienten dolor; un dolor que es prolongado y desesperado".
Las afirmaciones del señor Reagan no eran casuales ni improvisadas. Seis semanas después, el 6 de marzo de 1984, usando un lenguaje levemente distinto; pero igualmente fuerte, volvió a abordar la misma idea terrible en los siguientes términos: "Cuando se producen los abortos, los niños no nacidos que están siendo destruidos frecuentemente sienten un dolor intolerable".
Como era de esperar los pro-abortistas no podían dejar sin respuesta dichas afirmaciones. No podían darse el lujo de que la cuestión del dolor del feto entrara al acalorado debate entre la postura provida y la postura anti-natalista; pues, si se le permitiera al público conocer lo que realmente sucede, este tema de por sí cambiaría totalmente la situación. Por lo menos dejaría al descubierto a los anti-natalistas, quitándoles el manto de "compasión" con que se visten. Se necesitaba una acción rápida.
Al día siguiente de los primeros comentarios del presidente, se le dio a la prensa una respuesta "oficial". Su autor fue el Dr. Ervin Nichols, portavoz del American College of Obstetricians and Gynecology (Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecológos). La respuesta decía: "Nosotros no tenemos conocimiento de ningun tipo de evidencia que pueda sustentar la afirmación de que el feto siente dolor" (The New York Times, 31 de enero de 1985). Sin embargo; más tarde, el Dr. Nichols sintió la necesidad de retractarse parcialmente, calificando su propia afirmación original y afirmando, según el Washington Times, en su edición del 10 de febrero de 1984, que "la forma en que se informó sobre sus opiniones era ‘parcialmente correcta'". Y agregó que él emitió su opinión en el contexto del desarrollo de un niño no nacido durante el primer trimestre del embarazo y probablemente el mes y medio siguientes. El Dr. Nichols también procedió a aclarar que él no era cirujano fetal y que por lo tanto carecía de experiencia y de conocimiento directo en ese campo.
Mientras tanto, 26 especialistas en el campo de la fetología, incluyendo dos ex-presidentes del mismo colegio profesional, enviaron una carta a Washington, DC, diciendo: "Señor Presidente, al llamar la atención sobre la capacidad del feto humano para sentir dolor, usted está respaldado por bases firmemente establecidas". La carta continuó con una denuncia vigorosa de la respuesta original del Dr. Nichols, que después de todo, llevaba implícita la pregunta: ¿Está consciente el niño no nacido --no el investigador-- del dolor?)
Otro médico, el Dr. William Hogan, miembro del Colegio, expresó su consternación ante la afirmación del Dr. Nichols y citó numerosas obras reconocidas de fetología, algunas de más de veinte años de publicadas, que apoyan las afirmaciones acerca de la existencia del dolor del feto (The New York Times, 26 de febrero de 1984).
Lo que todo esto podría significar para el debate sobre el aborto se subraya en el artículo "Fetal Pain and Abortion: The Medical Evidence" ("dolor del fetol y del aborto: La evidencia médica"), de Vincent J. Collins, Steven R. Zielinski y Thomas J. Marzen; quienes afirman que "la existencia del dolor en el feto, como resultado del aborto, trasciende las abstracciones filosóficas y las nomenclaturas científicas, para llegar directamente al corazón". Y luego continúan diciendo: "...La importancia de esto radica en que mucha gente hace juicios éticos y políticos basados en impulsos de simpatía, que tienen poco que ver con la razón o las nociones de justicia. El aborto es tolerado o aprobado debido, principalmente, a sentimientos de simpatía para con la mujer embarazada; que parecieran entrar en conflicto y anular toda evaluación del contenido moral de su conducta. Pero, al entender el dolor del feto y reconocer su realidad, este se contrapone al reclamo emocional de la mujer. Es cierto que la mujer podría resultar "herida" en algún sentido si no pudiera abortar; pero, su niño no nacido seguramente experimentará un dolor mortal al ser abortado. Implícita en esta línea de pensamiento hay una identificación con el feto, posición anteriormente reservada para la mujer".
¿Cómo sabemos que el feto siente dolor?
Antes de estudiar la evidencia sobre la existencia o ausencia del dolor en el feto, podemos preguntarnos: ¿cómo sabemos que verdaderamente se siente dolor? En el contexto de la vida real, esta pregunta parece no tener impacto. Sabemos que el dolor existe porque lo hemos experimentado. Sin embargo, ¿cómo sabemos que alguien está sintiendo dolor? Usualmente, la persona que sufre dolor lo expresa. Pero hay personas o seres que no pueden hacer esto; pues no poseen un lenguaje conceptual. Tal es el caso de los no nacidos, los infantes y los animales. Entonces, ¿cómo podemos saber lo que están sufriendo cuando experimentan dolor? Algo que podemos hacer es observar cómo reaccionan y tratar de descubrir la causa por la cual actúan de esa manera. Muchas veces, esto es todo lo que necesitamos para descubrir lo que se nos quiere trasmitir de manera directa y clara.
Los niños emplean una táctica muy efectiva cuando les duele algo: el llanto. Todo aquel el que se encuentra cerca de un niño que se queja llorando puede escuchar su lamento. No todos los llantos tienen la misma vibración o sonido, pero aún los que han sido padres por primera vez aprenden muy pronto a diferenciar las distintas intencidades de los lamentos que provienen del recién nacido. ¿Fue ese un llanto de dolor, de hambre o simplemente busca un poco de atención? Puesto que los recién nacidos tienen tanta necesidad de protección permanente, la naturaleza ha dotado a los padres de una percepción especial para detectar el peligro. Estos instintos paternales son tan sensibles a cualquier daño que pueda sufrir el niño que, normalmente, papá y mamá fácilmente se identifican con sus hijos. Por eso es que los padres no tienen inconvenientes en interpretar el mensaje del llanto. En un sentido real, algo intrínsico en ellos comunica su debida participión en la situación perturbadora en la que se encuntran sus niños.
La situación en los animales se presenta algo distinta. Es cierto que cuando los animales están alterados también gimen, tiemblan y algunas veces "lloran" de una forma casi humana. A pesar de estamos conscientes de que no son de nuestra carne y sangre, de hecho no son siquiera de nuestra misma especie, rápidamente nos conmovemos con un animal que sufre e inmediatamente hacemos a un lado nuestras diferencias específicas para hacer frente al dolor. En otras palabras, cuando aparece alguna indicación de dolor, no tenemos problemas en reconocer que los animales merecen nuestra simpatía. Vemos un caballo cojo lamiéndose su pata lesionada y entendemos por qué lo hace. Observamos los brincos de un conejo, al liberar su pata quebrada de una trampa de hierro, y podemos asegurar que el tembloroso animal está sufriendo dolor.
Nuestra simpatía por los animales nos mueve más lejos. No es necesario contemplar al animal sufriendo para saber que si fuéramos víctimas del mismo daño, definitivamente estaríamos adoloridos. La pobre ballena arponeada que hala un barco de 300 toneladas, sus pobres ballenatos aterrorizados y abandonados a morir en el hielo son evidencia de la existencia del dolor. El hecho de que estos animales están atormentados es indudable.
¿Cómo podemos darnos cuenta de que el feto siente dolor?
Ahora estamos listos para considerar nuestra pregunta original: ¿Cómo podemos darnos cuenta de que el niño o la niña que está dentro del vientre materno siente dolor?
Al igual que los recién nacidos y los animales, los no nacidos carecen de palabras para explicarnos lo que les ocurre. Sin embargo, tienen un lenguaje claro que es difícil de mal interpretar. Sus acciones son elocuentes para cualquiera dispuesto a verlas.
Pero, ¿no es ese precisamente el problema? El vientre materno es opaco y no se puede ver al niño en su interior. Bueno, esa era la situación antes; pues la tecnología moderna ha enriquecido la ciencia de la fetología con unos instrumentos de investigación maravillosos como la fibra óptica, el ultrasonido, los EKG fetales (Electrocardiogramas), los EEG fetales (Electroencefalogramas) y otros sofisticados instrumentos de investigación, que permiten obtener observaciones muy exactas y claras del medio y del comportamiento del feto. Como dijera un científico: "Hoy tenemos una ventana al vientre materno".
¿Cuál es el resultado de esta observación a través de la ventana al vientre materno? Sólo señalaremos algunos ejemplos para indicar las distintas observaciones realizadas. Cada día que pasa aprendemos algo nuevo.
1. Antes de finalizar el segundo mes del embarazo, hay una clara respuesta del feto a los estímulos. Las ondas del EEG revelan que el cerebro del niño no nacido está funcionando.
2. Entre la octava y la décima semana, ya se puede detectar la actividad del tálamo, donde se encuentra el centro del dolor. Los receptores sensoriales nerviosos están en la piel antes de la novena semana de gestación.
3. Hacia el día 77 de vida en el vientre materno, el niño ya puede tragar (a una velocidad que varía según el nivel de dulce de la sustancia que esté tragando).
El Dr. Thomas Verny, autor del libro The Secret Life of the Unborn Child ("La vida secreta del niño no nacido"), afirma que si a la mitad del período del embarazo, (hacia la mitad del quinto mes) se coloca una luz muy luminosa sobre el abdomen de la madre, el resplandor inducirá al niño o la niña a mover sus manos para protegerse los ojos. La música a alto volumen inducirá una respuesta similar de las manos hacia las orejas. A partir de las 19 semanas de gestación, se ha registrado el movimiento rápido de los ojos (REM por sus siglas en inglés) con el que los investigadores miden los estados de alerta, de dormir y los sueños. (¿De manera que los niños en el vientre materno sueñan?)
Todo esto nos indica que, mientras más aprenden los investigadorres sobre la vida prenatal, más se impresionan con las conductas de vida independiente y búsqueda de preservación que se dan en el habitante del vientre materno. Inclusive las sensaciones desagradables leves no son bien toleradas. El valeroso pequeño responde con movimientos defensivos y correctores asombrosos.
Si este ser exquisitamente sensible es atacado por el aborto, ¿cómo podemos saber lo que le está a punto de suceder?
Ya no tenemos que adivinar. En 1984 durante la Convención del Comité Nacional Pro-Vida en Kansas City, Estado de Missouri, Estados Unidos, el Dr. Bernard Nathanson, un ex-abortista que ahora dicta conferencias a favor del derecho a la vida, mostró una película extraordinaria, un sonograma (película de ultrasonido) de un aborto por succión. Lo que sigue es el relato de una de las delegadas, la Sra. Sandy Ressel:
"El doctor decía: ‘La pequeña niña tiene diez semanas de vida y es muy activa'. Podíamos verla en sus juegos moviéndose, volviéndose, y chupándose el dedo pulgar. Podíamos ver su pulso normal de 120 pulsaciones por minuto. Cuando el primer instrumento tocó la pared uterina, la niña se replegó inmediatamente y su pulso aumentó considerablemente. El cuerpo de la niña no había sido tocado por ningún instrumento, pero ya ella sabía que algo estaba tratando de invadir su santuario.
"Nosotros vimos con horror como, literalmente, maltrataban y descuartizaban a este pequeño ser humano inocente. Primero la espina dorsal, luego la pierna, pieza por pieza, mientras la niña tenía violentas convulsiones. Vivió casi todo este trágico proceso tratando de esquivar el intrumento cortante. Con mis propios ojos le vi echar su cabeza hacia atrás y abrir su boca en lo que el Dr. Nathanson llamó ‘un grito silencioso'. En una parte de estas escenas sus pulsaciones habían llegado a más de 200 por minuto, porque tenía miedo. Por último, fuimos testigos de la macabra silueta del forceps que buscaba la cabeza para destrozarla y retirarla, ya que era muy grande para pasar por el tubo de succión. Este proceso homicida tomó de unos 12 a 15 minutos. El abortista que practicó esto lo había filmado por curiosidad. Cuando vió la película dejó la clínica de abortos y nunca más volvió."
El aborto por succión apenas descrito es uno de los métodos explicados en los manuales del aborto. Otro método es el del aborto por dilatación y evacuación, que se practica en embarazos de más de 12 semanas. El procedimiento produce una innumerable cantidad de heridas de cuchilla, hasta que se produzce la muerte del bebito no nacido, y dura aproximadamente unos 10 minutos.
Para los abortos tardíos de bebitos no nacidos de más de 14 semanas de gestación, existe un tercer método que consiste en inyectar una solución salina hipertónica de alta concentración dentro del saco amniótico. Un manual de obstetricia lo describe así: "Esta solución altera la placenta, logrando la expulsión fetal 48 horas después de la inyección de la solución".
Las siguientes declaraciones forenses explican con más detalle el método de aborto por solución salina: "La acción corrosiva de la solución salina quema las capas superiores de la piel del feto. Cuando el feto es expulsado hay edema extensivo y degeneración de las submembranas. Al dañar de esta forma la superficie del feto, la salinidad excita los receptores del dolor y estimula los conductos neurales del sistema nervioso central en funcionamiento durante el curso del aborto y hasta el momento de la muerte del feto."
Finalmente, toda duda sobre la existencia de dolor intenso producido por el método de aborto por solución salina desaparece cuando vemos cómo en los manuales sobre el aborto se advierte a los médicos no dejar que ni siquiera unas gotas de la solución salina entren en contacto con los tejidos maternos, porque le producirían un "intenso y severo dolor". Esta es la misma solución en la cual el bebé nada y la cual traga durante dos horas hasta que se produce la muerte.
Otro procedimiento que se utiliza para practicar abortos tardíos es la inyección de prostaglandinas. Estas son unas potentes sustancias químicas que comprimen los vasos sanguíneos e impiden el funcionamiento normal del corazón. ¿Sentirá dolor el feto durante este procedimiento? No tenemos forma directa de saberlo. Sin embargo, podemos preguntarle a un paciente con angina de pecho. Este tipo de pacientes sufre espasmos agudos en el pecho porque algunos de sus vasos sanguíneos están comprimidos. Parece razonable suponer que igualmente doloroso es la contracción de los diminutos vasos sanguíneos del bebé no nacido. También podríamos hacer estas preguntas a alguien que haya sobrevivido a un ataque cardiáco: ¿Cómo se siente? ¿Duele? (Nota de Vida Humana Internacional: Los médicos pro-vida usan, sin intenciones abortivas, las prostaglandinas para la inducción de trabajo de parto en casos en los que hay necesidad de hacerlo, y no se reportan muertes fetales por esa causa, siendo considerado un método adecuado para esos fines. Todo consiste en vigilar la actividad uterina y mantenerla en límites normales.)
Otro efecto intencional de este químico es inducir el parto de un bebé que nace muerto. Con este método, el infante muere muy lentamente, quizás al cabo de dos días, a causa de complicaciones cardiovasculares. Aunque se supone que la muerte debe ocurrir dentro del vientre materno y usualmente así ocurre, algunas veces el niño nace con vida. Probablemente su vida será muy corta, porque lo que no pudo la violencia dentro del vientre materno, la no tan benevolente negligencia externa lo logrará: el pequeño no contará con la asistencia o ayuda del personal médico entrenado que está presente en la sala.
Escuchando el "grito silencioso"
Este punto nos trae a nuestra consideración final. No olvidemos las palabras del académico John Noonan, en su libro New Perpectives on Human Abortion ("Nuevas perspectivas sobre el aborto en los seres humanos"), Aletheia Books, University Publications of America, Inc., donde se nos recuerda el trauma que ocurre en todos los abortos:
En esa obra, Noonan dice: "Independientemente del método que se utilice, los niños están sufriendo el peor de los males corporales, el final de sus vidas. Están pasando por la agonía mortal. A pesar de su precaria existencia, de sus limitadas capacidades cognitivas y de sus rudimentarias sensaciones, están experimentando la desintegración de su ser y la terminación de sus capacidades vitales. Esta experiencia en sí es dolorosa".
Y continúa diciendo: "No hay leyes que regulen el sufrimiento de los abortados, aunque sí las hay para mitigar el dolor de los animales... Es un signo, no de error o debilidad, sino de compasión cristiana el amar a los animales. ¿Podrán aquellos que se sienten conmovidos por la ballena arponeada, sentir compasión por el niño impregnado de solución salina...? Todo nuestro conocimiento del dolor ajeno es por simpatía, pues no sentimos el dolor de otros. Es por eso que el dolor ajeno es tan tolerable para nosotros. Pero si nos identificamos con los que sufren, ¿podremos sentir algo de lo intolerable".
El señor Adrian Lee, columnista del diario Philadelphia Daily News, concuerda con el profesor Noonan: "El debate sobre el aborto ya no volverá a ser el mismo.... Las distinciones entre la vida y la vida potencial tienden a ser abstractas... pero, al hablar del dolor surge la imagen del niño indefenso, rodeado de cuchillas quirúrgicas tormentosas y soluciones (salinas) en el lugar donde se supone que esté más seguro: el vientre materno. Al abortista inyectar la solución que quema la piel del niño, realmente despelleja al feto en vida, ¿quién no reacciona?" (Philadelphia Daily News, 6 de marzo de 1984).
Existe la aterradora posibilidad de que el profesor Noonan y el señor Lee sean muy optimistas. Con tristeza nos percatamos que podría haber gente que no reacciona a nada de esto. ¿Por qué? Porque irónicamente es demasiado "doloroso" para ellos pensar en estos asuntos. Por eso miran hacia otro lado, pretendiendo que estos horrores no están sucediendo en nuestro mundo.
Nos viene a la mente una comparación. En 1966, el Dr. Fredric Wetham escribió un libro titulado A Sign for Cain ("Una señal para Caín"), que fue publicado originalmente en inglés por Ligouri Publications (Box 060, Ligouri, Missouri, 63057, USA), y que documenta el programa de eutanasia realizado por médicos alemanes desde 1939 hasta 1945. Aunque actualmente este libro está agotado, algunas secciones de los capítulos 8 y 9 están disponibles en The German Euthanasia Program: Excerpts from A Sign for Cain ("El programa alemán de eutanasia: Fragmentos de ‘Una señal para Caín'"), Cincinnati: Hayes Publishing Company, 1978. (Para obtener esta publicación, diríjase a Hayes Publishing Company, 6304 Hamilton Avenue, Cincinnati, OH45224.) En el capítulo 8 del libro original, que se encuentra parcialmente en esta publicación apenas mencionada, se encuentra el siguiente párrafo:
"Tenemos una propensión a pensar en los campos de concentración como sitios cerrados, con unos cuantos edificios rodeados por cercas de alambre de púas y ubicados en sitios aislados. En realidad eran barracas, muchos edificios, grandes instalaciones industriales, fábricas, estaciones ferroviarias....Todos estos agregados cubrían extensos territorios e involucraban extensas redes de comunicació. Estas ramificaciones por sí solas demuestran lo absurdo que es afirmar y creer que la población no sabía nada sobre ellos. Estos campos eran centro del interés público. Miles de personas en los campos y en la población en general tenían contactos laborales con ellos" (página 10).
¿Cuántos miles de personas están involucradas en el negocio multimillonario de la industria del aborto? ¿Podemos pretender que no sabemos lo que sucede en nuestro país? ¿Quién no ha escuchado los debates en el Congreso, las cortes y las cámaras estatales? Cuando diariamente camino al trabajo, paso frente a lindos y aseados edificios que eufemísticamente se llaman "Centro de Salud Femenina" o "Clínica de Reproducción Familiar", pero que en realidad son clínicas de abortos. ¿Podemos fingir ignorar lo que realmente se está haciendo en ellos?
Una cosa es cierta, el aborto es un baño de sangre acompañado de dolor, y continuará mientras sigamos ignorando esta realidad. Si desviamos nuestra mirada a lo que ocurre en este océano de sufrimiento, si rehusamos reconocer la atrocidad que se cometen con las 1,5 millones de pequeñas víctimas del aborto quirúrgico cada año (un aborto cada 21 segundos en Estados Unidos), si tapamos nuestros oídos a todos esos "gritos silenciosos"que emanan del vientre de la madre, ¿sería entonces posible podremos afirmar que somos seres humanos con compasión por los demás? Si sabemos todo esto y no hacemos nada para evitarlo, ¿cómo podemos llamarnos civilizados? Pero, en el fondo, lo que digamos de nosotros mismos no tiene mucha importancia; más bien lo importante es: ¿Qué excusa daremos ante el Tribunal de Dios?
Este artículo es la traducción de una parte del informe titulado "Fetal Pain and Abortion: The Medical Evidence", publicado por AUL Studies in Law & Medicine, No.18, Copyright 1984, Americans United for Life, 343 S. Dearborn Street, Suite 1804, Chicago, IL 60604. Se reproduce con la autorización de los autores.
Por los doctores:
Vincent J. Collins y
Steven R.Zielinski y el abogado
Thomas J. Marzen, Esq.

martes, 26 de septiembre de 2017

Un feto no es un desecho

MADRID, 10 Sep. 10 / 01:32 pm (ACI).- El especialista en obstetricia y ginecología, Esteban Rodríguez, criticó la ley del aborto en España porque ha sido el producto de una tiranía que haciendo un abuso del poder, trata a los no nacidos como el “resido o basura” de una relación sexual.
“La ley abortista impuesta por una parte del Parlamento español, considera un derecho reproductivo tratar como residuo o basura a los niños antes del parto cuando se den unas circunstancias tales como que: no haya sido planificado y tenga menos de 14 semanas de vida o le sea detectada alguna anomalía antes de nacer a través de los programas institucionales de cribados de defectos congénitos”, expresó el experto en un artículo dado a conocer por la ANDOC.
Rodríguez indicó que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua define como “desecho” a aquello “que queda después de haber escogido lo mejor y más útil de algo. Cosa que, por usada o por cualquier otra razón, no sirve a la persona para quien se hizo. Residuo, basura. Desprecio, vilipendio. Lo más vil y despreciable”.
“A la luz de esta definición –explicó-; después de haberse escogido lo mejor y más útil de una relación sexual lo que queda es un desecho: la vida de una nueva persona”.
“Tras hacer uso del sexo y una vez obtenido el placer, el producto natural del mismo, ya no sirve a las personas para las que se hizo y, ese nuevo ser humano es considerado como cosa vil y despreciable, como residuo o basura, como un ‘desecho reproductivo’ al que hay que vilipendiar y arrancar del seno materno”, criticó.
Asimismo, indicó que no es legítimo dar a la mujer una facultad, “o mejor una situación de poder”, para matar a un hijo indefenso antes de nacer; porque ello revela un “abuso de superioridad”.
“Los grupos nacionalistas, comunistas, y socialistas que, sin transparencia y sin alentar la participación ciudadana, han sacado adelante esta ley de derechos reproductivos que convierte a una categoría de seres humanos en desechos reproductivos, han aprovechado la notable desproporción en número y de fuerza para deshacerse de los seres humanos más débiles e indefensos”, advirtió.https://www.aciprensa.com/noticias/ley-de-aborto-trata-como-residuo-o-basura-a-no-nacidos-critica-ginecologo/

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Síndrome post aborto


Lilia, superó el síndrome post-aborto: “Ahora me siento perdonada por mi hijo”

Los abortorios matan niños como si quitaran muelas. No informan a las mujeres de la angustia post-aborto, sólo les interesa hacer caja. Pero ¿quién se encarga luego de las mujeres que soportan la pesada carga? Actuall ha hablado con una que logró superar el síndrome post-aborto.
Si no fuera por asociaciones sin ánimo de lucro como AesVida, que atiende a chicas que quieren abortar o que ya lo han hecho, nadie se encargaría de las jóvenes que han sufrido el tremendo drama de acabar con la vida de su hijo y que no se liberan ya de la pesada losa, la angustia y la depresión.
Actuall ha hablado con una de esas chicas que terminan en un abortorio porque se se quedan embarazadas muy jóvenes -19 años en este caso-.  Nadie le apoyaba: ni su novio, ni siquiera su madre. Y al sentirse rechazada no le quedó otra opción que ir a esas mal llamadas clínicas.

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Se trata Lilia, una ecuatoriana que ahora tiene 30 años. Es la menor de 7 hermanos. A los 13 años decidió independizarse y, como ella asegura, “empieza su libertad” y con ello su vida sexual. A los 17 años, sin investigar nada ni tener en cuenta las consecuencias, empieza a mantener relaciones.
Dos años después se queda embarazada. A partir de ese momento ve al bebé que espera como un problema y decide abortar. Esto le provoca un vacío interior que no consigue llenar y que le conduce al mundo del alcohol y la promiscuidad.

Pero lo que parece un tobogán de angustia, un callejón sin salida… se puede superar. Nos lo cuenta la propia Lilia.
¿Qué motivos le llevan a tomar la decisión de abortar?
Tenía 19 años. Nunca había pensado en qué haría si esto me pasaba. En ese momento estaba trabajando y estudiando, vivía sola y quedarme embarazada fue un problema para mí. Además mi pareja me rechazó cuando se enteró.
Decido que la mejor salida es abortar aunque no estaba totalmente segura. Yo quería deshacerme del problema, entonces trato de apoyarme en mi familia, sobre todo en mi madre pero también me rechazó.
O sea le rechaza su pareja, le rechaza su madre… no tiene en quién apoyarse
Esto me empujó a abortar y a buscar clínicas. Contacté con una doctora y ésta nunca me explicó las consecuencias del aborto. Tan sólo me informó de los tipos de aborto que existen.
También me advirtió de que si me pasaba algo -al ser el aborto ilegal en Ecuador- no dijese su nombre ni la clínica en la que me había practicado la intervención.
Su problema le importaba poco…
A la médica solo le preocupaba eso (que no dijese su nombre) y que le pagase.
¿Usted era realmente consciente de lo que hacía?
No del todo, pero yo sabía que estar embarazada era un problema para estar con mi pareja, para contar con el apoyo de mi familia, para mi futuro, ya que yo quería seguir estudiando y trabajando…
La doctora me practicó el aborto, pero nunca me dijo “existe una fundación que te puede ayudar, o no tomes esa decisión”. Solo me dijo “este es el aborto que te puedo hacer para que no tengas secuelas”.
La doctora nunca me informó sobre el post-aborto. Yo veía a una mujer embarazada o escuchaba llorar a un niño y sentía cosas dentro de mí
Y sin embargo… ¿tuvo secuelas?

Yo estaba de 4 meses cuando aborté. Desde el primer instante empecé a tener síntomas. Cuando salí de la clínica sentí un vacío en mí. Empecé a sentir cosas extrañas: tristeza, vacío, necesitaba cariño, apoyo, un abrazo…
Sin embargo, la persona que me acompañó a la intervención me dijo “es lo que decidiste tú”. Nadie entendía lo que yo estaba pasando por dentro.
¿Nadie le habló de las consecuencias, del síndrome post-aborto?
La doctora nunca me informó sobre el post-aborto. Yo veía a una mujer embarazada o escuchaba llorar a un niño y sentía cosas dentro de mí, y no podía pedir ayuda a nadie, porque no iba a ir diciendo por ahí ¡he abortado!
Una vez se lo comenté a una persona y me dijo “Dios te va a castigar”. La gente te juzga por eso. Yo creo que la mayoría de la gente que pasa por lo que yo, se calla.
Por otra parte, pedí ayuda a una psicóloga y me dijo que “si tener al niño era un problema, había hecho bien”. Y eso te confunde.
Con el paso del tiempo yo notaba que cada vez sentía cosas peores, sentía un vacío que no sabía como llenar.
¿Lo llenó con alcohol… para olvidar?
Entonces empecé a beber alcohol para ser un poco feliz. También tenía necesidades sexuales y me saciaba con cualquier hombre que me dijese cosas bonitas.
¿Consigue olvidar?
Pasaron años hasta que me di cuenta de que hice mal en abortar y de que había matado a alguien. Y a los  21 años decido venirme a España. Mi país me recordaba al entorno de mi embarazo y del aborto por lo que tomo la decisión de venir a un país en el que todo iba a ser nuevo para mí.
Lo veo como una salida de escape. Sin embargo, el vacío se vino conmigo. En ese momento clamé a Dios, decidí cambiar mi vida y dejar el alcohol.
Una cuña publicitaria sobre el retiro ‘Vida en abundancia’ decía “nosotras podemos perdonarnos”. Ahí fue cuando yo me di cuenta realmente de que había matado a alguien
¿Por qué clamó a Dios… como se produce ese acercamiento?
Un día tenía la radio puesta y escuché a la doctora Susana Macias -de la asociación AesVida que ayuda a mujeres que van a abortar o lo han hecho-.  Hablaba sobre el retiro “Vida en abundancia” en el que prestan ayuda a mujeres con síntomas del post-aborto.
Para mí “síntomas post-aborto” era una palabra nueva. Sin embargo, todas las sensaciones que describía la doctora eran las que yo llevaba años sintiendo. Una cuña publicitaria sobre el retiro decía “nosotras podemos perdonarnos”. Ahí fue cuando yo me di cuenta realmente de que había matado a alguien.
Y decidió asistir al retiro ¿por qué?
El retiro de Vida en abundancia decía claramente que íbamos a ser restauradas. Nos íbamos a perdonar a nosotras mismas e íbamos a ser transformadas. He ahí mi curiosidad. Saber cómo podía perdonarme a mí misma.
Me puse en contacto con Susana y fui al retiro, a pesar de ser una decisión bastante dura, porque tendría que decir abiertamente que aborté.
¿En qué consistió el retiro?
Fuimos a Toledo y allí nos explicaron los síntomas del post-aborto. Había una lista muy grande de todo lo que yo tenía: síntomas de suicidio, alcohol, sensaciones extrañas al ver a niños y mujeres embarazadas, tristeza, vacío…
Era exactamente lo que me pasaba a mí. En ese momento yo entendí y comprendí todo. Hicimos un duelo por cada bebé abortado y dejamos a nuestros hijos enterrados.
Yo me perdoné, pude entender los síntomas de todo lo que yo había vivido durante años y pude cambiar mi forma de pensar y ser libre.
¿Y realmente se sintió perdonada?
Cuando vuelvo de Toledo empiezo a ver Madrid como una ciudad diferente. Sentía tranquilidad, como si hubiese dejado atrás una mochila que llevaba a cuestas. 
Entonces me puse a estudiar peluquería y empecé a ayudar, desde AesVida, a otras mujeres con el mismo problema que tuve yo.
¿Como le pidió perdón a Dios? ¿se confesó?
Soy cristiana evangélica. Cuando aborté yo no conocía todavía al Señor. Vivía mi vida loca. Cuando llegué a España y empecé a cansarme de esa vida, del dolor y del sufrimiento fue cuando tuve la necesidad de buscar una dirección.
Mi madre siempre me había enseñado a pedir a Dios; y es ahí cuando emprendo ese camino. Me arrepentí y pedí perdón. Al pedir perdón puedes entender y comprender.
En el momento en el que yo me arrepentí, Dios me perdonó. La única cosa que me faltaba era perdonarme a mí misma
Y en el momento en el que yo me arrepentí, Dios me perdonó. La única cosa que me faltaba era perdonarme a mí misma. Y esto lo logré cambiando mi forma de pensar y mi estilo de vida.
¿Es más difícil sentirse perdonado por uno mismo que por Dios?
Si, porque en el momento que tú te arrepientes Dios te perdona. Lo difícil es entender como nos tenemos que perdonar nosotros mismos.
¿Le ha ayudado el ejemplo de alguna otra chica que haya superado el síndrome post-aborto?
Sí. En el retiro yo creía que mi historia era la peor, pero cuando compartes con otras personas tu experiencia te das cuenta de que hay testimonios que son fortísimos e impactantes.Y no te ves sola.

¿Qué ayuda ofrecen desde la asociación? ¿Qué labor desempeña?
Tenemos un departamento desde el que organizamos los retiros de Vida en abundancia para ayudar a mujeres que han abortado, y también por otro lado, hay un área de rescate, para convencer a chicas que van abortar.
Cuando nos enteramos de que una mujer quiere abortar hablamos con ella, le orientamos e informamos de AesVida y de qué ayudas le podemos ofrecer si no tiene recursos.
En AesVida convencemos a chicas para que no aborten: yo les hablo de mi post-aborto, no quiero que pasen por lo mismo que yo
¿Cómo convence a esas mujeres para que no aborten?
Dándoles mi testimonio. No quiero que pasen por lo mismo. Les hablo del post-aborto, del vacío que a mí me dejó y de la vida a la que yo me metí a raíz de esto. ¡Hemos podido salvar a bebés muchas veces!
¿Y a una mujer a la que el novio le exige abortar?
Posiblemente la pareja se encuentre asustada porque ha ocurrido algo que no estaba entre sus planes. Por eso en AesVida nos centramos mucho en las chicas presionadas por sus novios.
Lo que hacemos es tratar a la chica, le damos nuestro testimonio y le ayudamos a pensar. Al final la madre decide tener al bebé y se lo termina contagiando a su pareja.
¿Se conformaría con una ley despenalizadora en tres supuestos (fruto de violación, peligro para la salud de la madre, problemas del feto) como la que había antes en España o es partidaria del aborto cero?
Aborto cero.
¿Le parece justo que las madres que abortan vayan a la cárcel? ¿No cree que también a ellas hay que darles una salida?
Se les debe dar una oportunidad y una salida.
Finalmente, ¿se siente usted perdonada por su hijo?
Claro que sí, porque los no nacidos son inocentes. En el momento en que me arrepentí, pedí perdón a Dios y a mi hijo. 
¿Habla alguna vez con él?

Curiosamente la noche anterior de irme al retiro yo soñé con que él estaba en unas sábanas blancas y me alzaba la mano. 
https://www.actuall.com/entrevista/vida/lilia-supero-el-sindrome-post-aborto-ahora-me-siento-perdonada-por-mi-hijo/

jueves, 14 de septiembre de 2017

Testimonio de una madre subrogada

La estadounidense de origen panameño Kelly Martínez tiene 32 años, un marido, tres hijos… y otros cinco pequeños a los que prácticamente no conoce debido a que ha entregado buena parte de su vida a ser madre de alquiler.
En total, ha vendido un niño y dos pares de gemelos a parejas que deseaban ser padres.

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Fue tras concebir a una de las parejas de gemelos “contratados” por un matrimonio de nacionalidad española cuando Kelly se plantó y dijo “basta”, tras sentirse acosada y explotada.
Actualmente Kelly se encuentra en Madrid, invitada por la plataforma Stop Surrogacy Now, una organización aconfesional e internacional, con origen en EE.UU, que agrupa a personas y asociaciones contrarias a los vientres de alquiler.
La madre afectada por esta práctica de explotación de la mujer ha aprovechado su estancia en España para reunirse con el vicesecretario de Política Social y Sectorial del Partido Popular, Javier Maroto, y así conocer su propuesta para legislar este asunto, según ha informado El Mundo.
“Tenía que decirles que era una mujer casada, que me había quedado embarazada de un francés en un bar de Iowa, y que la única forma de salvar mi matrimonio era entregar a mi hijo a su padre biológico”
Kelly recuerda que la primera vez que accedió a esta práctica lo hizo para una pareja francesa.
“En principio, todo fue muy bien entre nosotros. Sin embargo, una noche, me pidieron que fuera a la mañana siguiente al consulado francés en Chicago y que mintiera: tenía que decirles que era una mujer casada, que me había quedado embarazada de un francés en un bar de Iowa, y que la única forma de salvar mi matrimonio era entregar a mi hijo a su padre biológico. Lo discutí con mi marido y, al final, lo hicimos”, relata.
Después de aquella experiencia tuvo un bebé para un matrimonio de Iowa y más tarde se produjo su tercer y último embarazo con el que afirma que “abrió los ojos”.
Conoció a una pareja española a través de una agencia que pone en contacto a los padres interesados con las futuras madres. La pareja había pagado una cantidad extra porque quería tener un niño y una niña.
Kelly cobraría 32.000 euros, la agencia unos 16.000… más otros cuantos miles para los médicos y la clínica de fertilidad.
La madre gestante cuenta que “le implantaron dos embriones: uno de niño y otro de niña. Había una posibilidad entre un millón de que uno de los embriones no prosperara y que el otro se dividiera. Pero así ocurrió: iba a tener dos niños”. Desde ese momento, la relación se torció y Kelly se vio sometida a “una gran presión”.
“El marido me mandaba mensajes, acusándome de la “tensión” a la que estaba sometiendo a su mujer, porque habían pagado un dinero extra por tener un niño y una niña. También acosaban a mi ginecólogo”
Los problemas le acarrearon una enfermedad conocida como preeclampsia, caracterizada por la hipertensión arterial. Es una de las complicaciones del embarazo más peligrosas, por lo que debe diagnosticarse y tratarse rápidamente, ya que en casos graves ponen en peligro la vida del feto y de la madre.
Kelly recuerda que “tuvo que ir al hospital tres meses antes de salir de cuentas. Entonces, el marido me mandaba mensajes, acusándome de la “tensión” a la que estaba sometiendo a su mujer, porque habían pagado un dinero extra por tener un niño y una niña. También acosaban a mi ginecólogo”.
Kelly estuvo enchufada a bastantes máquinas para salvar la vida de los niños, los cuales nacieron a través de cesárea.
Al dar a luz, el matrimonio español estuvo con ellos sólo una hora. “Les dejaron doce horas solos mientras el resto de bebés de la unidad de maternidad estaban acompañados. Yo no podía estar con ellos por mi estado físico”, explica .
Finalmente, la pareja se quedó con los bebés. La madre gestante cuenta que “le acusaban de cosas terribles: de haberme medicado, de haber dado a luz antes de tiempo a propósito… Lo utilizaron como argumento para no pagar”.
Tras la pregunta, ¿qué le diría a una mujer que se plantee ganar dinero dando a luz para otros? Kelly Martínez responde de manera contundente: “Que no lo haga. Arriesgará su salud, te daña psicológicamente… No vale la pena”.
http://www.actuall.com/vida/madre-gestante-arrepentida-los-vientres-de-alquiler-ponen-en-riesgo-la-salud-y-danan-psicologicamente/

lunes, 11 de septiembre de 2017

Los mineros rescatados de Chile contra el aborto

“Como mineros rescatados, no deseamos que se atente contra la vida ni que se promulguen leyes que no permitan el derecho a vivir y a existir en Chile. Decimos un fuerte ‘No’ a la ley de aborto”, afirmaron 22 de los 33 mineros que hace 6 años quedaron atrapados en la mina San José, a 30 km al noroeste de la ciudad de Copiapó en el norte del país, y que 70 días después fueron rescatados vivos ante el asombro del mundo.
“Como chilenos, no aceptamos leyes que no respeten la vida humana, leyes que carecen de solidaridad y de amor”, dijeron en una carta a El Mercurio el 12 de octubre, día en que se retomó el debate sobre el proyecto de aborto en la Comisión de Constitución del Senado de Chile.

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“Rogamos a la Divina Misericordia que nuestro país siga conservando y protegiendo el derecho a la vida y que no vulnere a los que no tienen voz, a los que emiten un grito en silencio. A los que se les ha negado el derecho a existir”, agregaron.
Los mineros señalaron además que “nos hace falta una reflexión más profunda sobre la importancia de existir. No quisiéramos imaginar qué hubiese sido de nosotros, los 33 hombres mineros, si aquel fatídico 5 de agosto (de 2010, día del derrumbe en la mina) la sentencia de muerte hubiera resultado nuestro único refugio”.
“A seis años de la terrible catástrofe minera de la San José, agradecemos a Dios y al pueblo de Chile por la energía de amor, de esperanza y de vida que recibimos durante los 70 días que permanecimos atrapados, que logró lo imposible gracias a que la Madre Tierra dio a luz a 33 hombres mineros que había refugiado, con amor, en su vientre”, destacaron.
“Agradecemos a la Misericordia de Dios por habernos permitido la gracia de volver a nacer y encontrar vida y no la muerte”, expresaron los mineros al recordar los días en que permanecieron atrapados 700 metros bajo tierra en el accidente de 2010.
Cabe recordar que en 2015 un grupo de los 33 se reunió con el Papa Francisco en Roma, después de una Audiencia General. El Papa los saludó y aseguró que cualquiera “sería capaz de venir acá y decirnos qué significa la esperanza”.

Se retoma el debate sobre el aborto en el Senado

El proyecto de aborto en Chile, impulsado por el Gobierno de la Presidenta Bachelet, se encuentra en su segundo trámite legislativo en la Cámara del Senado, específicamente en la discusión sobre la idea de legislar, lo que ya obtuvo un voto de aprobación en la Comisión de Salud.
Ahora es el turno de la Comisión de Constitución, que también deberá votar la idea de legislar de igual modo a la instancia anterior. De aprobarse, el proyecto pasará a votación general en la Sala. Si logra su aprobación en general, la iniciativa abortista volvería a la Comisión de Salud para ser analizada y votada en particular, es decir, artículo por artículo.
Si la Comisión de Constitución rechaza la iniciativa, el proyecto avanza a la Sala pero con un informe positivo (Comisión de Salud) y uno negativo (Comisión de Constitución).
 http://www.actuall.com/vida/22-de-los-33-mineros-rescatados-en-chile-dicen-no-a-la-ley-del-aborto-de-bachelet/
Finalmente, fue aprobado

jueves, 24 de agosto de 2017

Miriam huyó del abortorio


Miriam, 17 años, tras huir de un abortorio: “¿Por qué tengo que estar en un sitio donde matan vidas?”

Estaba asustada tras enterarse de que estaba embaraza con 16 años. Fue a un abortorio, pero la frialdad con la que le trataron, despertó en ella las ganas de tener al niño. Dos meses después del nacimiento de Pablo, Miriam relata a Actuall que eso es lo mejor que le ha pasado.

Miriam junto a su familia el día que su bebé nació / Actuall
Miriam junto a su familia el día que su bebé nació / Actuall
Un embarazo tendría que ser motivo de alegría, pero no siempre es así. Y, es que, los embarazos inesperados son los argumentos más esgrimidos para plantearse abortar. A veces asusta afrontar la maternidad y más cuando todavía eres una niña.
Para la joven barcelonesa Miriam Serna no era el mejor momento. Tenía 16 años, acababa de terminar 1º de Bachillerato y tenía un futuro halagador por sus buenas notas, no podía plantearse ser madre y sin embargo…

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Después de visitar un abortorio, decidió seguir adelante con su embarazo. No entendía cómo alguien podía matar una vida.
Ahora dos meses y medio después de dar a luz, asegura a Actuall que su hijo Pablo ha traído una gran felicidad a ella y a su familia. Además, ha podido retomar sus estudios.
¿Cómo era su vida antes de quedarse embarazada?
Mi vida antes de quedarme embarazada era muy ordenada, es decir, me encantaba estudiar y me pasaba las tardes enteras en mi habitación dedicando mi tiempo a los libros. En mi tiempo libre, me encantaba estar con mis padres y mi hermana pequeña. Era una adolescente normal, salía con mis amigas, iba al cine, a comprar…
“Cuando pasó una semana, mi madre ya se empezó a preocupar y me pidió que me hiciera un test. Entonces, me dio positivo”
¿De qué manera se entera que esperaba un hijo?
En el verano del 2016, a mediados de julio notaba algo raro en mi cuerpo, se me había retrasado el periodo. Me acuerdo que estábamos en Benidorm y ese verano era el primero que venía mi pareja para pasar allí las vacaciones. Tengo mucha confianza con mi madre, así que le conté lo que me pasaba. Cuando pasó una semana, mi madre ya se empezó a preocupar y me pidió que me hiciera un test. Entonces, me dio positivo.
¿Cómo vivió ese momento?
Me queda en “shock”. Nos miramos mi madre, mi pareja y yo, pero no sabíamos qué decir. Y de repente, me puse a llorar y se me cayó el mundo encima. Mi madre y mi pareja me abrazaron llorando y me dijeron que estaban en todo momento conmigo, tomase la decisión que tomase. Aunque sé que para mis padres no era la noticia que esperaban. Aún así optaron por la vida de mi hijo.

La joven Miriam, de 17 años, con su bebé Pablo / Actuall
La joven Miriam, de 17 años, con su bebé Pablo / Actuall
¿Recibió el apoyo de su pareja?Si, nunca me ha dejado de lado. Me decía: “Vamos a poder con todo, no te preocupes”. De hecho, se ha implicado mucho en el tema de la paternidad, es un padre genial.
“Por desgracia, aún viviendo en una sociedad moderna, hay gente que asimila un embarazo en una joven como un gran problema, algo donde la única solución es el aborto”
¿Y del resto de la familia?
No, los padres de mi pareja no nos han querido apoyar. Desde el primer momento nos dieron la espalda, porque no estaban de acuerdo con nuestra decisión. Por lo tanto, él tomó la decisión de venirse a vivir a mi casa y estar con su hijo y ofrecerle todo lo que está al alcance de sus manos. Por desgracia, aún viviendo en una sociedad moderna, hay gente que asimila un embarazo en una joven como un gran problema, algo donde la única solución es el aborto.
¿En ningún momento pensó en abortar?
Lo primero que se me pasó por la cabeza fue el qué dirán, las críticas, lo que pensaría la gente, el resto de la familia al enterarse, mis compañeros de clase, mis profesores, la gente que me conocía…
¿Pero usted qué pensaba?
Mi interior quería tener a ese bebé, ya era una vida dentro de mí, pero por otro lado pensaba en mi futuro, en el futuro que le podría dar a él y eso me tiraba para atrás. Entonces, decidí ir a un centro abortista en Alicante con mi madre y mi pareja.
“Mientras me hacían la ecografía, no me enseñaban la pantalla, deduzco que era para que no me llegARA el arrepentimiento”
¿Qué ocurrió en el abortorio para que decidiera seguir adelante con su bebé?
Cuando llegamos, me atendieron dos doctoras. Era un lugar muy desagradable, no te trataban con cariño, todo estaba en silencio, faltaban las palabras. Mientras me hacían la ecografía, no me enseñaban la pantalla, deduzco que era para que no me llegara el arrepentimiento. Me dijeron de las semanas gestantes que estaba y simplemente me dijeron: “Cuando quieras te lo sacamos”.
“Te lo sacamos”… ¿qué sintió vd. al oir eso?
Sentía una sensación malísima, me empezaron a temblar las piernas. Entonces, me armé de valentía y tomé mi propia decisión, me negué rotundamente. ¿Por qué tenía que estar yo en ese sitio donde mataban vidas? Nos fuimos de allí y de camino a casa me puse a llorar por la situación que había vivido.

El pequeño Pablo a los pocos días de nacer / Actuall
El pequeño Pablo a los pocos días de nacer / Actuall
¿Cómo han sido estos meses hasta convertirse en mamá?Fueron unos meses un poco duros por el malestar que tenía y la confusión de ser tan joven y verme con una barriga. Me miraba al espejo y pensaba: “Aquí dentro está mi bebé”. Durante el embarazo también lo pasé muy mal, ya que al ser madre primeriza me asustaba todo. Si un día no notaba mucho su movimiento, iba corriendo al hospital, si hacía algún esfuerzo me asustaba por si le había hecho daño a él. Dicen que las madres sufren desde que saben que están embarazadas y es verdad, lo he podido comprobar yo misma.
¿Y cómo ha cambiado su vida la llegada de Pablo?
Para mejor. Cuando lo veo cada mañana doy las gracias porque esté aquí. Somos uno, sé que va a ser para toda la vida. Cuando visualizo mi futuro lo hago con él. Diría que es mi motivación, mis ganas de seguir adelante, mis ganas de luchar por la vida. Gracias a él me levanto cada mañana con ganas de comerme el mundo y poder darle lo mejor.
“Muchas personas te dirán que es un problema, que eres muy joven y no podrás y ahí es cuando empiezas a dudar. Pero una cosa sí que te aseguro, será tu felicidad, tus ganas de vivir”
¿Qué consejos daría a una joven que quiera abortar?
Mi consejo es que se lo piensen mucho antes de tomar una decisión así. Es una vida, un ser humano. Tiene el mismo derecho que tú de vivir. Muchas personas te dirán que es un problema, que eres muy joven y no podrás y ahí es cuando empiezas a dudar. Pero una cosa sí que te aseguro, será tu felicidad, tus ganas de vivir.

La joven Miriam, de 17 años, con su bebé Pablo / Actuall
La joven Miriam, de 17 años, junto a su hijo y el padre del niño / Actuall
En cuanto a futuro, ¿qué expectativa tiene?Tengo muchas expectativas, y ahora más que nunca para poder darle lo mejor a mi hijo. Quiero acabar este año bachillerato, hacer la selectividad y entrar a la carrera de Psicología. Si antes tenía ganas de ser alguien en la vida, ahora las tengo el doble porque tengo una personita que depende de mí y quiero poder darle lo mejor. Iré al colegio mientras mi madre me lo cuida por las mañanas. El tiempo si lo organizas es el mejor aliado, sólo hay que saber organizarlo. Además, mi pareja desde que el primer momento se puso a trabajar.
“Toda mujer debería tener  la obligación de darle el derecho a vivir”
¿Por qué cree que nunca se debe recurrir al aborto?
Creo que el aborto es matar una vida. Esta solución no debería de existir, porque por encima de todo es una criatura que no tiene culpa. Él no ha decidido venir. Toda mujer debería tener la obligación de darle el derecho a vivir. Las clínicas de aborto, solo miran su beneficio, no miran la vida que van a matar.
¿Echa en falta algún tipo de ayuda a la mujer embarazada?
La verdad es que sí. En el tema colegio, he echado en falta algún tipo de ayuda para poder seguir estudiando desde casa. También a la hora de ofrecer pañales, leche… es decir, las cosas básicas que necesita un bebé y que a lo mejor las madres que se encuentran en mi situación no pueden ofrecérselo.
https://www.actuall.com/entrevista/vida/miriam-17-anos-tras-huir-de-un-abortorio-por-que-tengo-que-estar-en-un-sitio-donde-matan-vidas/